La Carpeta:
1 de 10
 
Aeroméxico no solo nunca alcanza la altura sino, además, nos degrada, humilla y empobrece como sociedad y como individuos. Y eso es una verdadera pena porque no deja de ser una empresa mexicana y carta de representación -de salida, pero sobretodo de llegada- de todos nosotros y de muchos extranjeros.
Staff
diciembre 20, 2017, 2:22 pm

Por Verónica Malo Guzmán

@maloguzmanvero

“El reclamo principal que se le hace a Aeroméxico en el último año es la negativa a la entrega del producto o servicio, es decir, aquellos asuntos relacionados con la modificación de los vuelos, cambios de horario, demoras, cancelaciones, problemas con el abordaje...” Profeco, 2017

Aquí un recuento de unas de las muchas razones por las que Aeroméxico es la línea aérea que no nos merecemos como país:

1) Aeroméxico tiene –como empresa- uno de los peores vicios que los seres humanos podemos poseer: culpar a otros de nuestros errores; no asumir nuestra responsabilidad. Así, es práctica común que pospongan un vuelo culpando al clima, al aeropuerto, a su tripulación y (por qué no) a los mismos pasajeros. A cambio ofrecen –si acaso- agüita por los inconvenientes.

2) Acto seguido, son mentirosos. Presumen de una puntualidad inexistente, de espacios “cómodos” entre asientos, por no decir de compensaciones significativas: un cupón equivalente al 5% del precio del boleto en caso de retraso entre una y dos horas y un cupón de 7.5% del precio del boleto en caso de retraso de entre dos y cuatro horas. Eso sí, los cupones sólo se pueden utilizar para un vuelo posterior en la misma ruta y para el pago de la tarifa disponible al momento en la aerolínea... Aeroméxico no detalla, en su esquema de “compensaciones”, qué hará en caso de un retraso de más de 4 horas. ¡Puras joyas! Mientras esto sucede, las compañías extranjeras indemnizan con hospedajes y vuelos por demoras o cancelaciones.

3) El tema de la reciente huelga también lo incluyo en esta relación. ¡Cómo olvidar que Aeroméxico corrió al piloto que la organizó! No miden con la misma vara cuando el “culpable” de la cancelación es un empleado o la empresa misma. Si se utilizara el mismo metraje, ¿cuántas veces habría auto-despidos?

4) Ahora sí. Relación calidad precio. De las aerolíneas mexicanas, Aeroméxico es de las más caras. Por ende, se esperaría un mejor servicio a bordo en todos los sentidos. Recibimos lo contrario; generalmente siente uno que le hacen el favor… En tierra anuncian que el abordaje es una hora antes; eso es absolutamente falso. Peor aún, aquellos que pagan por el privilegio de viajar en business o en primera clase, el abordar se vuelve una carga adicional al tener que esperar de menos media hora de pie en la rampa para poder subir al avión. ¿Qué decir de su Salón Premier? Para tratarse de un Hub, es realmente una vergüenza. Skytrax, líder mundial en calificar aerolíneas, coloca a Aeroméxico como una línea de 3 estrellas (siendo 5 el máximo puntaje posible), la número 100 en la lista. Por mucho es el servicio de tierra (lo que incluye hasta el momento justo antes del despegue) lo que tiene la peor calificación. ¿La mejor? Sus equipos (los aviones; obvio, son nuevos).

5) La Ley. Lo cierto es que la norma –misma cuyas reformas entraron en vigor el 1 de noviembre- tampoco ayuda. Como quizá ya lo habrán intuido del texto, tienen que pasar cuatro horas para que un vuelo pueda ser declarado cancelado. De verdad, esa Ley de Aviación Civil ni la burla perdona.

Para muestra, un botón: #aeroméxico108

Listos para el despegue, deciden retrasar el vuelo en plena pista del AICM para esperar a otra tripulación que la empresa requería hiciera conexión a Chicago. Poco importó tener un adulto mayor esperando por varias horas y sufriendo un paro respiratorio…

Si bien toda aerolínea tiene errores, lo más detestable es entercarse en no hacer algo al respecto. Y por algo me refiero no sólo a una disculpa vía redes sociales (eso es el mínimo), sino buscar a los pasajeros y ofrecer compensaciones de a de veras por el tiempo perdido y el sufrimiento (físico y emocional); responsabilizarse del enojo ocasionado, de los negocios idos, venidos y perdidos; permitir el descenso de los pasajeros, si bien en áreas controladas; o ya, de perdis, prenderle al aire o abrir las puertas.

Pero, en cambio, más mentiras y simulaciones:

Empero todo lo anterior, no cabe duda de que en México somos masoquistas. A mayo de 2017, en Trabber.mx, otra plataforma que compara servicios y precios de las aerolíneas, Aeroméxico aparece entre las más queridas, con 16 lovers por cada 10 haters. Quizá por eso, Andrés Conesa se sienta en sus laureles y no haga nadapara mejorar esa lectura. Habría que recordarle que: mal de muchos, consuelo de tontos.

Esta aerolínea presume que vuela a otros países, eso no la hace una empresa mundial; la denostación hacia sus usuarios y el sentimiento de burla de la que todos somos objeto es lo que separa a Aeroméxico de ser una empresa de calidad mundial.

Aeroméxico no solo nunca alcanza la altura sino, además, nos degrada, humilla y empobrece como sociedad y como individuos. Y eso es una verdadera pena porque no deja de ser una empresa mexicana y carta de representación -de salida, pero sobretodo de llegada- de todos nosotros y de muchos extranjeros.