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La buena. Para el escritor Héctor Aguilar Camín no tiene sentido comparar a Andrés Manuel López Obrador con los venezolanos Hugo Chávez o Nicolás Maduro. Hasta ahí, en su columna de este viernes el citado intelectual se vio sensato.
Federico Arreola
marzo 16, 2018, 7:35 am

La buena. Para el escritor Héctor Aguilar Camín no tiene sentido comparar a Andrés Manuel López Obrador con los venezolanos Hugo Chávez o Nicolás Maduro. Hasta ahí, en su columna de este viernes el citado intelectual se vio sensato.

La mala. Para Aguilar Camín, carajo, AMLO como presidente será parecido al mexicano Luis Echeverría. Ni hablar. Nunca pensé que un tipo inteligente como el citado colaborador de Milenio fuera capaz de caer en el ridículo. Pero, por lo visto, nadie se salva. Cuando se hace a un lado seriedad para defender apasionadamente causas perdidas —Aguilar Camín ha estado entre los abajofirmantes partidarios de Ricardo Anaya—, se cae en lo grotesco. ¿Qué ganó don Héctor con una comparación tan boba? Perdió, de plano.

Ya ganó Andrés Manuel las elecciones?

Falta mucho. Su ventaja, ahora, es enorme: 16 puntos en las encuestas de México Elige, aplicadas en Facebook y que mes a mes publica SDP Noticias. Pero aún no se ha dado el fenómeno del voto útil. Cualquiera de sus perseguidores —Ricardo Anaya y José Antonio Meade… y hasta Margarita Zavala, no la descarto— que llegue al mes de mayo en un claro segundo lugar, podrá retar al fundador de Morena.

Los votantes que vean sin posibilidades al candidato o candidata que ahora apoyan, buscarán otra opción.

Si los panistas se convencen de que Anaya no ganará, no tendrán mayores problemas en cruzar en las boletas electorales el nombre de la señora Zavala o de de Meade. Ella es más panista que el candidato del PAN, mucho más. Y Meade, por su trayectoria y forma de vida —trabajó en dos gobiernos panistas, no milita en el PRI, es un católico conservador, No hay manera de involucrarlo seriamente en escándalos de corrupción—, resulta una opción perfectamente aceptable para los ciudadanos tradicionalmente simpatizantes del panismo.

El que no parece capaz de atraer el voto útil del PRI es Ricardo Anaya. Hoy, en Milenio Joaquín López-Dóriga cita “una encuesta solo entre priistas de 24 estados en la que preguntan ¿por quién votarían si la final fuera entre López Obrador y Anaya? Y 80% respondió que por el primero”. Es decir, si Anaya llega a mayo en segundo lugar en las encuestas —la encuesta de México Elige lo ubica en la tercera posición, estancado por las acusaciones de lavado de dinero en su contra—, no se llevará los votos del PRI. Simplemente, hará que Andrés Manuel gane con una ventaja mucho más grande, lo que quizá no sea tan malo.

 Posdata

En Milenio vi una videocolumna de la señora Susana Moscatel que recomiendo ampliamente. Se le nota angustiada en exceso porque enfrenta un problema terrible, que es el de millones de mexicanos: no logra controlar plenamente el sobrepeso, pero es evidente que no se va a dar por vencida. Me pasa lo mismo. Estoy gordo y no puedo adelgazar. Algo tendrá que hacer el próximo gobierno para combatir el principal reto de salud pública en nuestro país: la obesidad.