La Carpeta:
1 de 10
 
De ninguna influencia gozaron ahí los Memos Rentería, duchos en adueñarse de los ingenios ajenos y en atribuirse logros que no son suyos.
Eloy Garza
mayo 29, 2018, 10:43 am

Gane quien gane esta elección (otra manera amable de decir que ganará AMLO) algunos oficios hasta ahora tan reputados quedarán en el desempleo. El primero de ellos es el oficio de asesor de imagen de candidatos. AMLO no ocupó cuadrillas de asesores en su comité, y los pocos que tuvo nada tuvieron qué ver con el diseño de su campaña. La verdad es que el contenido de imagen del abanderado de Juntos Haremos Historia, se fue armando sobre la marcha, sobre las rodillas y bajo prueba y error: siguiendo la voz del instinto, en este caso, del propio AMLO. De ninguna influencia gozaron ahí los Memos Rentería, duchos en adueñarse de los ingenios ajenos y en atribuirse logros que no son suyos.

Otro oficio en vías de extinción (al menos en la política mexicana actual y la que viene en el próximo sexenio), lo es el de encuestadores a modo. Miente quien diga que las encuestas perdieron seriedad. En lo que ya nadie cree es en las encuestas patito. Las que tienen buena fama (pocas pero valederas), ahí siguen y aún se respetan públicamente sus resultados.

Un oficio más, arrojado prematuramente al tiradero de la historia, es el de Community Manager. A la sazón, este oficio sólo servía ya para emitir bots, memes forzados y calumnias que se soñaban vitales, sin mover un punto las tendencias electorales. El administrador de redes sociales ya fue sustituido en buena medida por las aplicaciones de Facebook o Twitter, con su usabilidad simple y relativamente barata.

Finalmente, otro oficio inútil a partir de este proceso electoral, es el del periodista devenido en publicista de un candidato en particular. El articulista que calumnia al candidato que no le pague, o el editorialista que erija a alturas fantasiosas al candidato que sí le paga, sólo perderá lectores y prestigio. Me refiero, obvio a los Ricardo Alemán, Pablo Hiriart, Fernanda Familiar (si es que alguien a estas alturas la considera periodista) y compañía, que dan pena ajena y lesionaron al periodismo serio o que intenta ser veraz.

El fin de ciertos oficios que fueron bien remunerados y ahora se hunden en el fango, no propicia por fuerza una crisis de desempleo. El fin de algunos es el inicio de otros. Como diría Heráclito, en la rueda de las profesiones y oficios, todo fluye, nada permanece.