La Carpeta:
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El liberal Krauze, al envejecer, se convierte en conservador. “Populismo”. Por una democracia con adjetivos. Gabriel Zaid, ese hijo del catolicismo, pero también de Marcial y los moralistas franceses, se desdeña como anarca y pide votar por Ricardo Anaya. ¿De veras, Gabriel?
Jose Jaime Ruiz
junio 4, 2018, 10:53 am

Parodio: “¿En qué caso la realidad mexicana se ha acoplado a la imaginación de Enrique Krauze?”. Cuando Krauze se lanzó en contra de Carlos Fuentes, a pesar de la advertencia y la prudencia de Octavio Paz que, con el rigor intelectual, y moral, que lo caracterizó, le sugirió que revisara sus posturas en contra del novelista, Enrique desoyó. Y se equivocó.

Ni el rigor ni la disciplina, ni el amor a la historia ni al presente. ¿En qué pierde Enrique? En adjetivar. El liberal Krauze, al envejecer, se convierte en conservador. “Populismo”. Por una democracia con adjetivos. Gabriel Zaid, ese hijo del catolicismo, pero también de Marcial y los moralistas franceses, se desdeña como anarca y pide votar por Ricardo Anaya. ¿De veras, Gabriel?

Me agrada que Enrique prolongue mis artículos. Escribí el tres de abril: “Andrés Manuel carece de los genes de Juárez, Madero y Cárdenas. Quienes lo rodean carecen de honestidad valiente”.

Escribe Krauze en Reforma:

“Juárez contribuyó a separar a la Iglesia del Estado. Su religión pública era la ley. Ninguno de estos hechos distintivos corresponde a AMLO.”

“Madero sostenía que ‘el poder absoluto acabó con las libertades públicas, ha hollado la Constitución, desprestigiado la ley’.”

“Lázaro Cárdenas fue un Presidente revolucionario, no un liberal ni un demócrata.”

Escribió Gabriel Zaid en Reforma:

1.- “La caballada está flaca, y el desenlace peor sería tener un Presidente hospitalizado por un segundo infarto, mientras los personajes que lo rodean se disputan el poder.”

2.- “Votaré por el que llegue en segundo lugar en las encuestas, aunque sea Anaya.”

Aunque sea… ¿Cómo llegaron nuestros más lúcidos intelectuales al “aunque sea”. ¿La democracia fallida? ¿Los herederos de Octavio Paz y de Daniel Cosío Villegas son los intelectuales del “aunque sea”?

Beatriz Gutiérrez le ha escrito a Krauze: “Si, como defines, el populismo es llegar al poder por la vía democrática para luego destruirla, de verdad no es lo que piensa AMLO. Si tu preocupación es sincera, puedes estar tranquilo. Porque habrá democracia en México como no se ha visto desde los tiempos de Madero”.

Se ve, se siente, Gutiérrez está presente. Beatriz no está en la boleta, pero sí está en el boleto. En una democracia el protagonismo de Gutiérrez sería innecesario. La solución switch, la solución útil está a la vista. Los intelectuales que apostaron por la pluralidad traicionan a Paz y a Cosío Villegas. Ahora son intelectuales de esa singularidad llamada Ricardo Anaya. También muchos empresarios del anterior milenio.

Para demostrar democracia requerimos la división de poderes. A eso vamos. AMLO no es Juárez, no es Madero, no es Lázaro. Es Andrés Manuel. Dos tareas: ni corrpución ni impunidad. Seguridad para los ciudadanos. Con Andrés Manuel hay un regreso a la pirámide, al poder tlatoani, cacique, virrey, presidente. No habrá segundo infarto, pero sí la restauración de la omnipresencia.

La Presidencia de Andrés Manuel será una Presidencia Autorizada. La Autoridad Presidencial que ejerza será otra cosa: microscopio, lupa y telescopio ciudadanos son los instrumentos. El verbo “dictar” debe ser un verbo proscrito para el próximo sexenio. Y los sustantivos “régimen” y “sistema” serán revisados. La restauración de la pirámide como ejercicio del altiplano político tiene riesgos, hay que afrontarlos.