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Se justificó la protección anormal al presidente en la ciudad más violenta de México, se justifica ahora. Es la verdad.
Federico Arreola
enero 9, 2019, 7:51 am

El general Trauwitz

Para Joaquín López-Dóriga, columnista de Milenio, es “un error que el presidente de la República señale a un general brigadier como investigado por robo de combustible. Me refiero al brigadier Eduardo León Trauwitz, ex jefe de seguridad de Pemex. De ser procesado ya tiene una violación al debido proceso y nada menos que del jefe del Ejecutivo”.

No sé si López-Dóriga tenga razón. En su conferencia de prensa de ayer martes, respondiendo a un reportero, Andrés Manuel López Obrador dijo, en efecto, que se investiga al general León Trauwitz, que no es un militar de alto rango cualquiera, sino un integrante de las fuerzas armadas que trabajó muy cerca de Enrique Peña Nieto.

¿Eso viola el debido proceso? Pienso que no, espero que no. Lo que sea, ya lo decidirán los jueces.

El general Trauwitz y aquel mensaje huachicolero: la explosión en la Torre de Pemex

También en Milenio, mi amiga Marcela Gómez Zalce —recientemente reaparecida como columnista en las páginas del diario propiedad de Pancho González—, analiza el caso del mencionado militar:

1.- “El caso del gral. León Trauwitz se desarrolló con intereses conjuntos entre el EMP y la Sedena”.

2.- “Trauwitz tuvo una salida polémica del primero y fue enviado a la Sedena, donde fue comisionado al Edomex como escolta del entonces candidato Peña Nieto”.

3.- “Con el triunfo del PRI intentó ser el jefe del EMP, desencadenando un delicado conflicto entre militares que obligó a una salida negociada, su ascenso a gral. brigadier y la designación como gerente de Servicios de Seguridad Física de Pemex”.

4.- “Trauwitz entró con prisa, con una estrategia de golpeteo, harta soberbia y a escasos dos meses de implementar su estilo, la Torre B2 de Marina Nacional explotó dejando un saldo de 37 muertos”.

5.- “Para todos el mensaje de la mafia huachicolera fue claro”.

6.- “Seis años después, López Obrador bate los tambores de guerra contra un negocio cuyos recursos se reparten entre civiles, sindicatos, partidos políticos, militares, funcionarios y grupos delictivos trasnacionales”.

¿Leyó ya Andrés Manuel a Marcela? ¿Recuerda el presidente la explosión de la Torre de Pemex?

La mafia del huachicol está decidida a hacer cualquier cosa para proteger su negocio.

Ahora, ante la estrategia de AMLO de combate al robo de gasolina, esa mafia —dominada por el crimen organizado, pero en la que participan políticos, líderes sindicales y empresarios de gran poder y que, ni hablar, cuenta en este momento con la complicidad de medios de comunicación—, los temibles huachicoleros, tanto los que se ensucian las manos en los ductos como sus jefes de cuello blanco, han sembrado pánico en no pocas regiones del país, particularmente en la Ciudad de México, para obligar a la población a realizar compras excesivas, esto es, de ninguna manera urgentes para la operación normal de un automóvil, lo que ha terminado por generar desabasto en algunas, afortunadamente no todas —no la mayoría— de las gasolineras de la capital.

La verdad de las cosas es que de eso, en sí mismo bastante grave, no ha pasado la mafia del huachicol, pero...

Si, como dice la señora Gómez Zalce, la explosión de 2013 de la Torre B2 de Marina Nacional fue un mensaje de los huachicoleros, en este 2019, con un combate desde la Presidencia mucho más decidido al robo de combustible, podemos esperar acciones violentas de ese tipo e inclusive peores.

No puede ignorar Andrés que para muchos que conocen de helicópteros, la principal línea de investigación del desplome de la aeronave en el que perdieron la vida Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle tendría que ser una agresión de los huachicoleros. Las cosas como son.

El ejército y la marina armada deben cuidar a Andrés Manuel

Si hace cuatro días, según notas periodísticas —cito la de Proceso—, “dos aviones del nuevo gobierno con efectivos de fuerzas federales aterrizaron en Reynosa para cuidar al presidente Andrés Manuel López Obrador” en el evento que puso en marcha el Programa de Estímulos Fiscales para la Zona Fronteriza, eso mismo tendrán que hacer a partir de hoy mismo el ejército y la marina en cualquier lugar en el que se mueva el titular del poder ejecutivo.

Se justificó la protección anormal al presidente en la ciudad más violenta de México, se justifica ahora. Es la verdad.

Esto es, mientras dure el combate a los huachicoleros, Andrés Manuel deberá hacer una excepción en su costumbre de contar con pocos ayudantes expertos en seguridad y aceptar mucha más protección. Inclusive debe moverse, al menos en lo que amaina la tormenta, en coches blindados, que sobran en el gobierno. El asunto es serio. Si no le gustan las camionetas negras blindadas por ostentosas, que consiga —los hay en el mercado— un vehículo más austero con los cristales y las puertas suficientemente reforzadas. Es por México, ni modo.

Si las fuerzas armadas no cuidan al presidente de la República, ganaremos otro héroe y perderemos un país.

La verdad de las cosas es que héroes tenemos de sobra —de plano, para dar y repartir–, en cambio, país solo tenemos uno.