La Carpeta:
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Piénsalo AMLO, la verdadera amnistía ciudadana es la amnistía fiscal. Cambiemos este México. Ni más de lo mismo ni degeneración: regeneración del tejido fiscal.
Jose Jaime Ruiz
septiembre 6, 2018, 1:56 pm

Más que olvido, condonación; más que cargas impositivas, contribución. Hay que cambiar la corrupción del lenguaje, hay que darle dignidad a las palabras. Reconstituir moralmente al país también pasa por la justicia fiscal. ¿Por qué el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios? ¿Impuesto sobre la Renta? ¿Qué más? ¿Y el impuesto al consumo? ¿El que consume más que pague más?

La reconciliación del país también transita por reconsiderar la desigualdad fiscal  que sucede entre quienes pagamos, quienes no pagan y a quienes se les dan exenciones, privilegios y se les devuelven cientos de millones de pesos (los grandotes). La Cuarta Transformación debe provocar mecanismos novedosos de recaudación. En primer lugar no sólo favorecer a las élites, también favorecer a los ciudadanos.

Alguna vez AMLO mandó al diablo a “sus” instituciones. Pues bien, si queremos cambiar de régimen, hay que cambiar “esas” instituciones, que por primera vez en la historia exista justicia fiscal en este país. Que nuestras instituciones, el SAT, Hacienda, sean confiables. Revivir la solidaridad que todos llevamos dentro, esa solidaridad aludida por Pepe Mujica sobre los exiliados iberoamericanos, esa solidaridad que tenemos en los desastres, como los sísmicos de hace un año. Esa solidaridad con Juárez en la soberanía nacional, con Madero en el cambio democrático, con Cárdenas en la expropiación petrolera. En efecto, los gobernantes deben de estar a la altura del pueblo mexicano.

¿Queremos transformación? Transformemos. Que se acabe la corrupción en la hacienda pública. Que se acabe el trato privilegiado para los grandes empresarios. Que exista transparencia y rendición de cuentas. Que la justicia social pase por la justicia fiscal. En la regeneración del lenguaje, ya no se tratar de imponer, de obligar, de tributar, al contrario, se trata de contribuir. Pero, ¿cómo contribuir si lo recaudado se lo roban? ¿Cómo si los privilegiados poco pagan si acaso pagan algo?

En primer lugar, para seguir en el léxico, hay que cambiarle de nombre al Servicio de Administración Tributaria. Que los tributos se queden en el olvido de tlatoanis, virreyes, altezas serenísimas y presidencialismos imperiales. El tributo somete, “verticaliza”, es autoritario: obediencia, sometimiento, vasallaje. En el nuevo diccionario político de la Cuarta Transformación hay que escribir de contribución y de contribuyentes.

Para que exista contribución, sin embargo, el gobierno primero debe de construir y contribuir proporcionando confianza, que el dinero no vaya a parar a  los bolsillos ladrones. Si el gobierno no “contribuye” a la credibilidad y confianza, seguiremos otra vez en este círculo vicioso impositivo.

Andrés Manuel les ha ofrecido perdón a los pillos, una amnistía acotada a quienes son usados por el crimen organizado y  convertidos en delincuentes. En realidad, para que el país funcione moral y constitucionalmente, lo mejor es ofrecer la reconciliación fiscal, la amnistía fiscal. Borrón y cuenta nueva para empresarios y ciudadanos. Si después de esto alguien quiere ser evasor, que con su penalización administrativa o carcelaria lo pague.

Piénsalo AMLO, la verdadera amnistía ciudadana es la amnistía fiscal. Cambiemos este México. Ni más de lo mismo ni degeneración: regeneración del tejido fiscal.