La Carpeta:
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No hay mexicanos de primera y de segunda. Ni en el futbol ni en las preferencias sexuales. Todos somos iguales.
FELIX CORTES CAMARILLO
agosto 23, 2016, 5:16 am

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¿No sabéis que los  injustos no heredarán el reino de Dios?

No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros,

ni los afeminados, ni los que se echan con varones...

Primera de Corintios  6:9

Vamos poniendo las cosas en claro: el pueblo de Israel, a quien se dirige la epístola de Pablo de Tarso, y en especial a la comunidad de los Corintios, sabe muy bien que en su grey hay muchos fornicarios —qué rico— idólatras, adúlteros, afeminados y esos que se echan con varones. No nos hagamos.

Hubo hace cierto tiempo en México una agrupación dedicada a la protección de la familia y sus valores tradicionales. Se llamó ProVida —espero que ya no exista— y dedicaba sus empeños, esencialmente, a oponerse al aborto provocado. Su dirigente resultó implicado en un fraude por muchas decenas de miles de pesos porque destinaba los ingresos de la organización a comprarle gafas caras y minúsculos bikinis a sus allegadas. De él.

En la misma tesitura del texto bíblico citado arriba, la autoridad eclesiástica de México va a convocar el mes próximo a una serie de manifestaciones, al estilo de la CNTE, en contra de la iniciativa de Peña Nieto sobre el matrimonio igualitario, que mariconamente sus compañeros de partido en el Congreso han mandado a la congeladora porque tienen seguramente algo en el clóset.

Fue sin duda sorpresivo que el presidente Peña Nieto lanzara su iniciativa de legalizar la unión homosexual en México. Más sorprendente fue que los diputados y senadores del PRI, que fueron tan solícitos y veloces en aprobar las llamadas reformas estructurales, se callaran un poquito en su entusiasmo.

La instrucción de Desde la Fe, que es el órgano de la ideología del catolicismo mexicano, es atacar con todas las fuerzas la iniciativa presidencial que repentina y sorpresivamente ha sido retirada a la discusión. En los enclaves de la derecha clerical mexicana vamos a ver en las próximas semanas manifestaciones en contra del matrimonio gay. Serán más intensas en el norte mocho y conservador de Monterrey o Torreón; pasarán sin huella por Oaxaca o Michoacán, que tienen otras cosas en qué pensar.

Recientemente escuché a uno de los muchos oligofrénicos que hablan de deportes en la televisión, quejándose de que en los equipos de primera división mexicana hubiera extranjeros que, por conveniencia familiar, sentimental o finalmente económica, habían adquirido la ciudadanía mexicana y, por tanto, eran considerados mexicanos en los criterios discriminatorios.

No hay mexicanos de primera y de segunda. Ni en el futbol ni en las preferencias sexuales. Todos somos iguales, aunque la economía nos dice todos los días que hay unos más iguales que nosotros.

Volviendo al asunto, diga lo que diga la Biblia y sus exégetas, cada uno tiene el derecho a hacer con sus partes íntimas lo que sus partes íntimas le impelan a hacer.