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Desprotegido, Andrés Manuel López Obrador podría equiparse con un grupo profesional que, al menos, excluya sus contradicciones declarativas. Solitario en la multitud, los renglones torcidos de Andrés Manuel no dan para una coherencia en sus líneas discursivas.
Jose Jaime Ruiz
septiembre 19, 2018, 3:55 pm

Desprotegido, Andrés Manuel López Obrador podría equiparse con un grupo profesional que, al menos, excluya sus contradicciones declarativas. Solitario en la multitud, los renglones torcidos de Andrés Manuel no dan para una coherencia en sus líneas discursivas. Dos soledades se encuentran sin hacerse compañía, la salida indigna de Enrique Peña Nieto y la indignación de AMLO.

Al hacer olas contra la prensa fifí, Andrés Manuel se hace bolas.

“Miren, les explico un poco la mecánica, el truco de la prensa fifí: sacan una nota y van a pedir una reacción. También eso hay que modificarlo en el periodismo, o sea, hacer más investigación, ser más objetivos y que no haya medios tendenciosos y que estén los medios lo más distantes que se pueda del poder y lo más cercano a la  sociedad. Esto es muy interesante”.

¿No hay investigación en contra de tu exonerada Rosario Robles, por ejemplo? ¿Dónde lo tendencioso cuando al chimultrufiar López Obrador se contradice al desdecirse?

Andrés Manuel no entiende que él ya es el poder, ergo, algunos medios están distantes porque de lo que se trata es estar cercanos a  la sociedad. La ciudadanía autorizó a López Obrador como autoridad, pero AMLO no alcanza a entender, y esto es lo interesante, que gobernar, ya lo padece, es alejarse de la sociedad que incluye, por supuesto, al espectro ideológico de la prensa.

La “dualidad funesta” de liberales y conservadores se quedó en el tintero del siglo diecinueve. Se puede gobernar desde la ideología (Lenin, Trotski), es muy difícil hacerlo, sin dictadura, desde la idolatría (Mao, Fidel, Stalin, Chávez). En las ideologías e idolatrías la democracia decrece, perece.

Totalmente fifí, Andrés Manuel arremete contra sus críticos, pero poco dice de las muertes de periodistas y de las agresiones de los  poderes fácticos en contra de ellas y de ellos. Qué bien que Diego del Bosque alce la voz en tribuna para pedir protección al trabajo periodístico que en la falta de dialéctica de Andrés Manuel sólo lo percibe como “mecánico”. Y así, pese a la mala rima, Andrés Manuel se convierte en nuestro próximo presidente fifí.