La Carpeta:
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La “oferta del cambio” se ha diluido al incorporar a Morena, dentro de un pragmatismo de riesgo, a muchos personajes impresentables. Andrés Manuel acierta en los puntos porcentuales, falla en la puntería. La broma rusa ya ha sido agotada, el desparpajo se convierte en endurecimiento, la santidad en maleficio.
Jose Jaime Ruiz
febrero 6, 2018, 1:53 pm

La encuesta de Alejandro Moreno para El Financiero ratifica otras encuestas: Andrés Manuel López Obrador es el puntero indiscutible; Ricardo Anaya avanza, como avanza José Antonio Meade: el segundo lugar sigue en juego. La campaña negativa contra Anaya se acrecentará (y lo negativo sólo refleja lo negativo de su vida pública). Ricardo tendrá que insistir en la inviabilidad del PRI y de su candidato, pero no podrá mostrar ni demostrar corrupción en Meade –el efecto Chihuahua se está desinflando.

¿Conclusiones?

1.- “En la medición que este mismo diario hizo en noviembre pasado, Margarita Zavala, luego de su salida del PAN, atrajo simpatías hasta alcanzar el 16 por ciento, principalmente a costa de Anaya, quien bajó seis puntos ese mes con respecto a octubre.

No obstante, enfocada a la recolección de firmas y sin una precampaña tan visible como la de los aspirantes partidistas, Zavala baja a 7 por ciento en este mes de febrero, mientras que Anaya recupera un nivel similar al que tenía en octubre, cuando registró 26 por ciento. Al parecer, lo que gana una de estas opciones lo pierde la otra.”

Se despeja el panorama: Ricardo no es el candidato (total) del PAN, menos del PRD. ¿Le alcanzarán los puntos para mantenerse después de semana santa? Es difícil, ya como candidata, Margarita Zavala tendrá un reposicionamiento, lo cual podría sumir a Anaya en un tercer lugar y, voto útil –si Margarita opta al final por Meade, no tiene otra opción–, al final quedarían frente a frente Morena y el PRI.

2.- “La serie de encuestas de El Financiero indica que el apoyo de López Obrador se ha mantenido estable desde octubre a la fecha, oscilando entre 35 y 38 por ciento. El porcentaje de electores que conocen al tabasqueño ha registrado en cada sondeo desde octubre 94 por ciento, sin variación.”

La estabilidad puede convertirse en estancamiento. La “oferta del cambio” se ha diluido al incorporar a Morena, dentro de un pragmatismo de riesgo, a muchos personajes impresentables. Andrés Manuel acierta en los puntos porcentuales, falla en la puntería. La broma rusa ya ha sido agotada, el desparpajo se convierte en endurecimiento, la santidad en maleficio. “Del agua estancada espera veneno”, escribió el poeta William Blake.

Este camino ya lo conocemos, en su rueda de fortuna, López Obrador pasa vertiginosamente de la altura al suelo. Atentar contra Jesús Silva-Herzog Márquez, uno de nuestros más lúcidos pensadores, no sólo es una exageración, es intolerancia porque la diversidad debe celebrarse, no condenarse. El nuevo Andrés Manuel es un oportunista, él lo sabe y lo asume, aunque trate de justificarlo sin argumentos. Como siempre, a este puntero le falla la puntería.

3.- “El único precandidato que ha registrado una subida de un sondeo a otro es José Antonio Meade, quien en octubre tenía 18 por ciento, en noviembre 20 por ciento y en febrero 22 por ciento. Esto representa una buena y una mala para el precandidato tricolor. La buena es que va avanzando. La mala es que aún está por debajo del nivel de apoyo que atraen los partidos de la alianza Todos por México en la pista legislativa, que en conjunto suman 29 a 30 por ciento. Por lo visto, Meade todavía tiene pendiente unificar el voto partidario.”

La tendencia al alza de José Antonio es lenta, lentísima. No le alcanza para julio. Meade carece de partido (la formidable maquinaria), de ciudadanía (los mexicanos aún no lo aceptan) y de independencia (sigue sometido a Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray). Mientras José Antonio sea el candidato de la permanencia, sus números seguirán ralentizados.