La Carpeta:
1 de 10
 
Al ver que el partido le cambió la jugada y colocó a otras piezas para esos cargos clave, Guerrero decidió hacer lo que mejor sabe: show y escándalo, quemando sus naves y amenazando con dejar la postulación tirada si no le enderezan al jorobado, lo cual no va a suceder. La pregunta ahora es: ¿dejará su sueño?
Francisco Tijerina
abril 10, 2018, 6:06 am

 

“Quería esposa sin suegra.” // Piporro

 

Como en el viejo refrán, Dios le cumplió el antojo al candidato del PRI en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, Víctor David Guerrero y lo hizo su abanderado para la contienda electoral del próximo mes de julio a pesar de la oposición de muchos, casi todos, como el líder de la bancada en el Congreso Marco González, a quien Guerrero le formó un sainete para salirse con la suya.

Pero se puede algo, no todo, de tal manera que Dios no enderezó a los jorobados y le terminó tirando por la borda la verdadera apuesta del “candidato” que sabiéndose perdedor,  buscaba tener en posiciones clave a sus piezas (entiéndase primeras regidurías) sabedor de que serán los que terminen quedando en el Cabildo.

Por eso ahora Víctor David Guerrero se tira al piso, hace berrinche y pataleta, porque su apuesta no era una “trifecta” del hipódromo, sino colar al segundo y tercero sabiendo que el primer no podía ganar “ni yendo a bailar a Chalma”, pero ocurre que, a decir de algunos, los segundo y tercero del aún candidato tricolor son los “aportantes” de algo que termina siendo un simple negocio y no una lucha por un cargo político y mucho menos por la democracia.

Al ver que el partido le cambió la jugada y colocó a otras piezas para esos cargos clave, Guerrero decidió hacer lo que mejor sabe: show y escándalo, quemando sus naves y amenazando con dejar la postulación tirada si no le enderezan al jorobado, lo cual no va a suceder. La pregunta ahora es: ¿dejará su sueño?

Las encuestas serias señalan que tendría que ocurrir otro milagro (bueno, si ya le cumplieron el antojo, no le enderezaron al jorobado, ¿todavía quiere más?) para que el priista ganase la elección; algo así como que inhabilitasen, se murieran o renunciar todos los candidatos de todos los partidos que contienden por la alcaldía, para que pudiera llegar al cargo. Solo un sondeo, el que ¡oh sorpresa! hace su publicista de cabecera, dice que Guerrero puede ganar la alcaldía, de tal suerte de que “si no hay con qué”, ¿pues cómo?

Esta vez el truco no funcionó, Guerrero tuvo el platillo que pidió pero tuvo que quedarse sin postre por su ambición y su falta de oficio político para mover las piezas en un tablero que dominan otros mucho más capaces y preparados, con más colmillo y entendederas y que no pierden el tiempo haciendo malabares ni trucos baratos, sino que se dedican a recoger las canicas importantes, dejando de lado el rastrojo.