La Carpeta:
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¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? ¡Nada! Pero no se trata de eso y en realidad lo que menos le interesa al “Mijis” es el bienestar de los animales, él quiere aprovechar el reflector.
Francisco Tijerina
enero 8, 2019, 9:47 am

“Los más rezan con los mismos labios que usan para mentir.” // José Ingenieros

Nuestros políticos aprenden rápido, muy rápido, aquello de que no es necesario hacer lo necesario y adosarse a lo “políticamente correcto” en el afán de buscar reflectores y conseguir adeptos.

No importa la historia ni los antecedentes, no se requiere de congruencia o posición, es más, aquí se vale ir en contra de lo que ellos mismos dijeron antes, todo con tal de montarse en la ola y conseguir notoriedad.

Ahí está el caso del diputado potosino Pedro César Carrizales Becerra, mejor conocido como “El Mijis”, ex pandillero, que aprovechando el escándalo que se ha hecho por el infame abuso de los inconscientes que agredieron al perro “Miguelito” con pirotecnia el fin de año, salió con la novedad de que presentará una iniciativa para prohibir en su entidad las corridas de toros y peleas de gallos.

¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? ¡Nada! Pero no se trata de eso y en realidad lo que menos le interesa al “Mijis” es el bienestar de los animales, él quiere aprovechar el reflector.

Según el Coneval, al año 2016 el 45.5 por ciento de la población en San Luis vivía en niveles de pobreza, ¿no sería más lógico que el diputado “Mijis” se empezara a preocupar más por los pobres, los necesitados, los infantes, las mujeres desvalidas, por la violencia, la falta de oportunidades, de educación o salud, antes que andar promoviendo prohibiciones?

Al legislador se le olvida su cuna y su historia, se le olvida su paso por las pandillas en las que fue líder y no pudo ser líder sin imponer su ley y figura con la fuerza de la violencia, ahora nos sorprende con una conciencia hacia los animales que lamentablemente no demuestra con los humanos.

Rápido aprenden el arte del birlibirloque. El hacer como que hacen sin hacer nada, la simulación y el juego de los espejos para aparentar que encabezan causas sociales, aún y cuando nunca hayan creído en ellas o su palmarés indique lo contrario.

El problema real está en que lo permitimos.