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Cuando era Stefani Joanne Angelina Germanotta, Lady Gaga ya soñaba con ser una estrella y no necesariamente de la música. "El primer sueño que tuve en mi vida fue el de ser actriz", advirtió // "Sin éxito, hubiera abandonado la actuación"...
Staff
octubre 5, 2018, 9:17 am

Cuando era Stefani Joanne Angelina Germanotta, Lady Gaga ya soñaba con ser una estrella y no necesariamente de la música. "El primer sueño que tuve en mi vida fue el de ser actriz", advirtió.

Así de rotunda se muestra la cantante y actriz neoyorquina de 32 años en entrevista ante el estreno de mañana de A Star is Born, su primer papel protagonista y el que la ha situado donde siempre quiso estar.

Fui a una escuela de actuación, estudié el método Stanislavski, pero no era buena en las audiciones", aseguró una de las mayores estrellas del pop del momento, pero que siempre tuvo la espinita de la interpretación.

Y tras lograr un Globo de Oro por su participación en la serie American Horror Story le llegó la oportunidad de recuperar un sueño que dejó de lado a los 19 años.

"Sabía tocar el piano, cantar y bailar", recordó Lady Gaga, para quien fue algo natural aparcar la actuación para centrarse en la música.

Una docena de años, cinco álbumes y seis estatuillas Grammy después, ha conseguido recuperar ese sueño gracias a la protagonista de A Star is Born, un papel que antes interpretaron Janet Gaynor (1937), Judy Garland (1954) y Barbra Streisand (1976) y para el que se barajó el nombre de Beyoncé.

Pero la entrada de Bradley Cooper como director en sustitución de Clint Eastwood llevó a un giro en el proyecto y el papel acabó en manos de Lady Gaga, que ha puesto mucho esfuerzo en una película para la que también ha compuesto la mayor parte de las canciones junto a Lukas Nelson (hijo de Willie Nelson).

Una interpretación para la que la cantante abandonó temporalmente su rubio platino por su castaño original y a la que se enfrentó sin maquillaje para dar vida a la joven Ally, una camarera y aspirante a cantante a la que una estrella del rock, Jackson Maine (Cooper), descubre una noche de borrachera.

La química entre Cooper y Lady Gaga surgió desde el primer día que se encontraron y se nota en una entrevista compartida en Venecia, tras la presentación del filme, donde aprovechan cualquier oportunidad para lanzarse halagos.

"Cuando supe que quería interpretar este personaje sabía que tendría que cantar yo mismo porque era una película en la que todo tenía que ser tan auténtica como ella es", afirmó el actor y director.

Por lo que trabajó en ajustar toda la película a ella porque si no, "no habría sido capaz de hacer lo que hace".

"Ella no habría podido comprometerse con la historia como lo hizo si no hubiera sido todo tan auténtico", afirmó Cooper, para quien este proyecto fue "un maravilloso desafío".

Mientras que para la diva de la canción, lo mejor fue tener en Cooper a "un amigo y un compañero", a "alguien que es verdaderamente brillante en lo que hace".

"No hay ninguna aspecto en el que no se meta, en cada detalle de este filme, cada ritmo en el montaje, incluso en la mezcla de música, porque hasta escribió música para el filme", resaltó Lady Gaga en referencia a temas como Black Eyes o Out of Time, compuestos por Cooper y Nelson.

MIMADA POR EL DIRECTOR

Tan "agradecida" se siente por ser la protagonista de la primera película de Cooper como director, que aspira a seguir compaginando la música y el cine, "quizás con él, ¿quién sabe?", agrega sonriente antes de reconocer que ahora se siente mimada "porque él es un gran director". Un realizador debutante que fue consciente del trabajo en el que se metía desde el momento en el que Lady Gaga entró en el proyecto. "Sabía que iba a ser una largo camino", reconoció el actor que, sin embargo, también aseguró que desde el principio se dio cuenta de que sería algo "maravilloso y exigente" pese a la cantidad de trabajo que tenían por delante. Un comentario cerrado con risas por parte de ambos, un momento que Lady Gaga aprovecha para seguir destacando el trabajo de su compañero, incluso en el aspecto musical. Fue electrizante y abrumador, podía sentir su potencia como intérprete", recordó de la primera vez que le vio cantar para la película. Porque tanto Cooper como Lady Gaga realizaron actuaciones reales para ser grabadas para la película en festivales como los de Coachella (EU) o Glastonbury (Reino Unido). Todo para conseguir esa veracidad en la película, el elemento esencial para Cooper, que aseguró que su principal objetivo era crear un entorno lo suficientemente seguro para conseguir momentos auténticos en los que brillara Lady Gaga, porque si A Star is Born existe, es por ella.

"Sin éxito, hubiera abandonado la actuación"

El actor francés Vincent Cassel, protagonista de Gauguin, viaje a Tahití, habla con la seguridad de quien sabe tener su carrera asentada, pero a diferencia de su alter ego en la gran pantalla, precisó que hubiera renunciado al oficio de no haber alcanzado el éxito.

"Hay que llegar a reconocerse en las películas que uno hace y, para eso, en algún momento tienes que acceder a películas que tengas ganas de hacer. Si lo hubiera pasado mal durante mucho tiempo, a partir de cierta edad seguramente habría abandonado", explicó el intérprete.

En este último proyecto, y a las órdenes de Edouard Deluc, se pone en la piel del posimpresionista Paul Gauguin (1848-1903) cuando éste, ahogado económicamente y en busca de un nuevo sentido a su vida y su arte, abandona a su familia y cambia París en 1891 por Tahití, donde su furia creativa tampoco fue apreciada por público y crítica.

"La película refleja totalmente un periodo crucial de su vida. Es el momento en que revoluciona la pintura. Está convencido de que lo está haciendo, pero es el único que lo piensa, y a pesar de todo, de estar perdiéndolo todo, sigue creyéndolo, y eso es una prueba de carácter increíble", sostuvo Cassel (París, 1966).

La cinta es una adaptación libre de Noa Noa, el diario de viaje que el artista escribió en 1893, tras su primer viaje a Tahití, y sigue a un Gauguin obsesivo y enfermizo, que en la Polinesia pintó obras maestras como Parau Api y se emparejó con Tehura, entonces una joven de 13 años, a la que le sacaba 30.

"Quiénes somos nosotros para juzgar a nadie —dijo al respecto Cassel—. Hay que poner esto en el contexto de la época. Es algo que sucedía, incluso por parte de los nativos de la isla. Es muy difícil juzgar en general, y sobre todo a un artista cuando debes interpretarlo".

Cassel adelgazó, se puso dientes postizos para mostrar el deterioro físico del pintor y en su acercamiento al rol redescubrió de paso la pintura.

"Me permitió apreciarla desde un plano muy amplio. Yo no tuve mucha educación al respecto. Cuando iba a ver una obra lo hacía un poco desde el exterior, y de golpe el haber aprendido el por qué y el cómo de la pintura de Gauguin me hace hoy mirar a otros pintores con mucho más interés", explicó.

Padre de dos hijas con la actriz italiana Monica Bellucci, y casado en segundas nupcias el pasado agosto con la modelo Tina Kunakey, Cassel dice que Gauguin "reinventó su vida", pero que "debía de sufrir mucho" por la falta de reconocimiento que tuvo en vida y "la impresión de llegar siempre muy tarde".

Puede que los artistas tengan una sensibilidad especial. Al parecer, Picasso fue el primero que dijo: 'No tengo ganas de ser conocido y rico cuando me haya muerto, es ahora'. Y desde entonces, la imagen del pintor maldito está un poco menos de actualidad. Quizá los haya, pero hoy se les llamaría más fácilmente losers (perdedores)", sostuvo.

El actor de Black Swan o La haine, premiado con un César en 2009 por Mesrine, apuntó que a diferencia de los pintores, que están "solos con su pincel", como intérprete "dependes mucho de los otros" y "si durante toda tu vida haces roles secundarios, no muy buenos o películas que no te gustan, hay un momento en que eso se viene abajo".

"Cuando eres rechazado como actor, al principio, eres rechazado como persona: 'No nos gusta tu sensibilidad, tu manera de hablar, estás muy gordo, muy delgado...'. En algún momento tienes que conseguir decirte 'voilà', sea como sea", concluyó sobre un proceso de aceptación que él ya ha dominado.