La Carpeta:
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El gobierno saliente se aferró a impedir el nombramiento de un procurador General de la República independiente. No al fiscal carnal, se dijo en su momento. Nunca se cumplió. López Obrador ha dejado en claro que él quiere un fiscal que el Senado —donde tiene mayoría— elija de una terna que él envíe.
FELIX CORTES CAMARILLO
julio 9, 2018, 3:47 pm

Sin duda alguna, la parte más grata del discurso triunfal del virtual Presidente electo de nuestro país ha sido aquella que definió su intención de llevar su gobierno por el camino de la reconciliación nacional. Quienquiera que hubiese sido el triunfador la noche del primero de julio, estaba obligado a adoptar esa postura. Si bien es cierto que Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el candidato presidencial que más votos ha cosechado, el ambiente electoral del primer domingo de julio estuvo salpicado de polarizaciones, descalificaciones y noticias falsas convertidas en material de las redes llamadas sociales.

Volvimos a los tiempos de las “fuerzas vivas”, las cargadas de los sindicatos supuestamente independientes y los pronunciamientos zalameros. Por el lado del candidato triunfador ya salió un prietito en el arroz, precisamente en lo que fue el argumento principal de su campaña y respuesta a la frecuente pregunta, ¿de dónde van a salir los dineros para cumplir los objetivos ambiciosos y generosos de asistencia social, de pensión duplicada, becas para los jóvenes buenos para nada y acceso ilimitado a las universidades públicas a todo aquel que quiera entrar: Combatiendo la corrupción.

El gobierno saliente se aferró a impedir el nombramiento de un procurador General de la República independiente. No al fiscal carnal, se dijo en su momento. Nunca se cumplió. López Obrador ha dejado en claro que él quiere un fiscal que el Senado —donde tiene mayoría— elija de una terna que él envíe.

El argumento del próximo Presidente es respetable: El hecho de que un fiscal provenga de la sociedad civil y las organizaciones ciudadanas no le da garantía de limpieza e imparcialidad.

En todas partes se cuecen habas. Pero igualmente válido es el argumento de que la Procuraduría tiene pendientes varios expedientes vinculados justamente a la corrupción y que han sido mantenidos en suspenso. El más notorio, no el único, es el caso de la firma brasileña Odebrecht, cuyos directivos han reconocido abiertamente haber entregado sobornos millonarios a la dirigencia de Pemex a cambio de favores que nunca han sido discutidos con amplitud.

Lo más que hemos podido saber es que el anterior procurador General de la República, Raúl Cervantes Andrade, llegó a decir que el caso Odebrecht estaba investigado y listo para llevarse a un juez; cosa que nunca se hizo.

Si la reconciliación fue bien recibida por los mexicanos, el compromiso de luchar contra la corrupción no es de menor agrado para todos nosotros. Por ahí anda la asignatura pendiente.

PILÓN.- El último fin de semana del mes de abril pasado forzó un puente con el día 30 que cayó en  lunes y el Día del Trabajo. Los que reciben sus sueldos depositados en su cuenta bancaria esperaban que la paga del día primero entrara a su saldo desde el viernes 27. No fue así; a cuenta gotas, el Banco de México dio a conocer que se había registrado una falla en el sistema electrónico de transferencia de fondos, llamado SPEI, cuya operación está en manos de una empresa privada, no del Banco de México. Este fin de semana, aunque no hay información oficial disponible, el fenómeno se volvió a presentar. Algunas transferencias que debieron hacerse el 5 de julio no se habían hecho hasta la última hora del domingo. En un país que se esfuerza por modificar los procedimientos bancarios y financieros, el problemita —que para la gente que vive al día no lo es— da mucho en qué pensar.