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En efecto, Andrés Manuel: mantener la memoria, DIFundir la memoria. Ya lo recordaba Baudrillard: “El simulacro no es lo que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no hay verdad. El simulacro es verdadero”. ¿Acabar con la simulación? ¿Para qué cuando el simulacro es verdadero?
Jose Jaime Ruiz
noviembre 21, 2018, 9:58 am

Andrés Manuel López Obrador ha reiterado que hay que acabar con la simulación. El buen juez por su casa empieza.

Proceso: “A 11 días de que asuma la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador confirió un rol específico a su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, al designarla presidenta de un consejo asesor para una coordinación de estudios históricos.

Para hacerlo, López Obrador presentó, en las instalaciones del Archivo General de la Nación, la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, cuyo consejo asesor, además de su pareja, será integrado por Cristina Barrios; el flautista Horacio Franco; la escritora Elena Poniatowska; el artista plástico Carlos Pellicer; el historiador Miguel León Portilla; la poeta, Margarita Villarreal y el actor Arturo Beristain”.

El semanario recordó que “Históricamente, las esposas de los presidentes asumen la presidencia del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), instancia asistencialista en donde no suelen tener un desempeño operativo”.

También leímos en los medios: “Es mi aportación como esposa del presidente electo. Lo haré con notables mexicanos destacados en diferentes disciplinas: historia, artes plásticas, literatura y otras humanidades”, señaló Gutiérrez Müller.

Beatriz, hace meses, había manifestado su posición: “En México no queremos que haya mujeres de primera ni de segunda, no queremos hombres de primera ni de segunda. Con todo respeto a las que han ocupado este encargo, decir primera dama es algo clasista…El poder presidencial no está en una pareja presidencial ni en una familia, la ley no habla de una mujer que forma una sombra complaciente”.

Uno de los destinos de la consorte fue la creación del DIF, ese asistencialismo de pretendida mano femenina que daba a la caridad un carácter político de cohesión familiar, cuando existía precisamente ese hipócrita sistema de familias nucleares o “funcionales”. El DIF fue la extensión de la casa presidencial.

Una pareja venida de anteriores familias “disfuncionales” llegó a Los Pinos y Marta Sahagún trascendió el DIF para convertirse no sólo en consejera aúlica de Vicente Fox sino en vicepresidenta de facto. Margarita Zavala no sólo le regresó la “funcionalidad” familiar a Los Pinos, sino que también fue una activista política al lado de Felipe Calderón. Angélica Rivera fue una anomalía electoral (la política como espectáculo) y, como esposa, su distanciamiento con Enrique Peña Nieto fue notorio: ni consorte ni DIF.

Es saludable para la vida pública del país la postura de Beatriz Gutiérrez Müller sobre las primeras damas, esto no anula, por supuesto, que su marido, quien también es presidente, le haya hecho un traje a su medida: la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México. Cultura y academia son las pasiones intelectuales de Beatriz.

López Obrador: “…Beatriz se dedica a la investigación, a la literatura, se dedica a escribir y también a atender a Jesús y de vez en cuando a quien les habla… entonces me pidió que se le respetara su espacio y llegamos a ese acuerdo, con el compromiso de que sí va ayudar en este programa para la recuperación de nuestra memoria, para mantener siempre nuestra memoria histórica”.

En efecto, Andrés Manuel: mantener la memoria, DIFundir la memoria. Ya lo recordaba Baudrillard: “El simulacro no es lo que oculta la verdad. Es la verdad la que oculta que no hay verdad. El simulacro es verdadero”. ¿Acabar con la simulación? ¿Para qué cuando el simulacro es verdadero?