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Jaime Rodríguez Calderón es, esencialmente, un traidor: traiciona a sus amigos, traiciona los acuerdos políticos, traiciona a los ciudadanos. El Bronco no puede negarse a sí mismo, la traición lo habita. Hábil en sus ambiciones, ha acrecentado su capital económico en sus ranchos y haciendas.
Jose Jaime Ruiz
diciembre 21, 2017, 9:03 am

Jaime Rodríguez Calderón es, esencialmente, un traidor: traiciona a sus amigos, traiciona los acuerdos políticos, traiciona a los ciudadanos. El Bronco no puede negarse a sí mismo, la traición lo habita. Hábil en sus ambiciones, ha acrecentado su capital económico en sus ranchos y haciendas. El Palacio Rosa (una lujosa construcción kitsch valuada en 25 millones de pesos) es un gasto mínimo, comparado con otras inversiones.

También ha acrecentado su capital político. Ahora ha aceptado, mediante jugosas ganancias monetarias, convertirse en terrorista y socavar la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Algunos expertos electorales consultados estiman que la campaña de Jaime Rodríguez Calderón le costaría a Los Pinos alrededor de 3 mil millones de pesos, ¿cuántos millones destinará el Bronco para sí mismo.

El problema es la traición, es su naturaleza. El Bronco no honrará los acuerdos y, bajo la tutela de Memo Rentería, su publicista de cabecera, buscará allegarse la Presidencia de la República, lo cual no sólo es un despropósito sino un gravísimo error de cálculo. Los mensajes del titular del INE, Lorenzo Córdova, son puntuales: Rodríguez Calderón aparece en la boleta, pero no regresa a gobernar Nuevo León. El pago es más que suficiente.

El Bronco también traicionará a Enrique Peña Nieto y eso lo convertirá en objetivo. Cualquiera que sea el resultado en julio, Rodríguez Calderón estará en problemas. Otro punto es importante analizar ya que, porro del sistema, el Bronco golpeará a Andrés Manuel, pero ¿a quién le restará votos? Los votos duros, los demasiados votos duros de AMLO nunca se irán con Jaime, sin embargo, votos priistas sí podrán ser golondrinos. El perjudicado por la candidatura del Bronco, paradójicamente, podría ser José Antonio Meade. Por lo demás, Rodríguez Calderón no podrá ser opción para el voto switch, menos para el voto útil.

En Nuevo León se conoce de cuerpo entero y se desprecia la actuación administrativa, y política, de Rodríguez Calderón. Irredento mentiroso, dice una cosa y hace otra. Lo resume la Caintra de Nuevo León en un comunicado: “Si bien es su derecho, Nuevo León es uno de los estados más pujantes del país y requiere de un liderazgo sólido, comprometido y de tiempo completo.

“La solicitud de licencia de Jaime Rodríguez es el incumplimiento a una de sus principales promesas de campaña, gobernar por seis años y condenar a los funcionarios chapulines”.

En Nuevo León se abrazan dos sentimientos, la condena al incumplimiento del Bronco y un alivio: ya se va. Estos dos años de “gobierno independiente” demostraron que la independencia no es opción política. Jaime Rodríguez Calderón gobernó como el peor de los priistas, bajo su administración existió la ingobernabilidad, el negocio en los penales, los acercamientos con el crimen organizado (la inseguridad se ha disparado de nuevo), la corrupción, la impunidad.

Traidor de tiempo completo, el Bronco sólo podrá sorprender a los ingenuos.

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