La Carpeta:
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Me queda claro que el mundo fue y será una porquería; en el quinientos seis, y en el dos mil también. Que siempre ha habido chorros, Maquiavelos y estafaos, contentos y amargados, valores y dubles. No me asusta. Lo que me preocupa es esa vocación de mutatis mutandis, de acomodaticia vocación para cambiar radicalmente y despertar, como el personaje de Kafka, convertido en un insecto. De ello hemos visto, de manera particular en las últimas ocho semanas, muestras dramáticas en la vida política de México; de manera especial, aunque no exclusiva, en el poder legislativo.
FELIX CORTES CAMARILLO
septiembre 20, 2018, 8:57 am

Una mañana, después de un sueño intranquilo,

Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto.

Franz Kafka, La Metamorfósis

Me queda claro que el mundo fue y será una porquería; en el quinientos seis, y en el dos mil también. Que siempre ha habido chorros, Maquiavelos y estafaos, contentos y amargados, valores y dubles. No me asusta. Lo que me preocupa es esa vocación de mutatis mutandis, de acomodaticia vocación para cambiar radicalmente y despertar, como el personaje de Kafka, convertido en un insecto. De ello hemos visto, de manera particular en las últimas ocho semanas, muestras dramáticas en la vida política de México; de manera especial, aunque no exclusiva, en el poder legislativo.

Porque hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor. Ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador. Todo es igual; nada es mejor. Lo mismo un burro que un gran profesor.

El problema con esa vocación de transformarse es que se combine con el poder. Porque entonces nos encontramos que la realidad de hoy no es la misma que la de ayer, como por arte de magia. Y de pronto no encontramos con que el presidente electo de México, que todo mundo consideraba representante de algún tipo de izquierda, en su conducta y discurso se está acercando peligrosamente a convertirse en un clon del presidente de los Estados Unidos, representante de la derecha más radical e intransigente.

De la misma manera que el discurso de Trump califica de fake news toda información que no esté dedicada al  elogio de sus proyectos y planteamientos, Andrés Manuel califica de prensa fifí a la que se atreve a cuestionar sus despropósitos, como la afirmación de que recibe un país en bancarrota. Así como el presidente Trump ha sido puesto al descubierto por Bob Woodward como un obstinado mandatario que no escucha razones ni consejos y se maneja por su instinto, sus ocurrencias y sus decisiones unipersonales, López Obrador no tiene a su lado, como los emperadores romanos un esclavo que al oído le repita constantemente “recuerda que eres mortal”. Y si lo tiene, tampoco le hace caso e insiste en que su intuición y corazonada deben persistir por encima de la razón.

 El tema es mucho más serio que la anécdota y el símil. Especialmente porque el resultados de las elecciones de hace dos meses ha tenido dos manifestaciones importantes: la expresión, primero, del hartazgo de la mayoría de los mexicanos con el sistema de partidos políticos que nos ha gobernado durante setenta años. Vale. Luego, la irrevocable realidad de que el poder se va a concentrar –de hecho ya lo está haciendo- en las manos, la voluntad, las ocurrencias y las intuiciones de una sola persona a la que el aparato gubernamental en su mayoría, está dispuesto a seguir ciegamente, sin cuestionamientos, sin dudas, con entusiasmo y vociferante lealtad muy parecidos a lo que demostraron los seguidores del partido nacional socialista de Alemania a partir de 1938.

Ay, nanita. Qué falta de respeto, qué atropello a la razón. Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón. El que no llora no mama, y el que no afana es un gil. Dale nomás, dale que va que allá en el horno nos vamos a encontrar. No pienses más échate a un lao que a nadie importa si naciste honrao. Que es lo mismo el que labura noche y día como un buey que el que vive de os otros, que el que mata, que el que cura o está fuera de la ley.Eso dice Ernesto Santos-Discépolo.

PILÓN.- De pronto, el Congreso local de Nuevo León se metió a discutir las reformas legales para que este mismo año se apruebe la revoación de mandato en el ejecutivo estatal. Esa maniobra, que nadie sabe, nadie supo, de donde salió ni quien la impulsa, tiene destinatario. Y todos sabemos quién es.