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Sí, pajaritos, dirán que soy un Duende enamorado y, aún a riesgo de que la Mafufa se entere y me reprenda, he de decirles, confesarles que estoy enamorado de Camila.
Staff
junio 14, 2012, 7:37 am
¿Sabe o No Sabe?

El Duende Preguntón

El Universal

Sí, pajaritos, dirán que soy un Duende enamorado y, aún a riesgo de que la Mafufa se entere y me reprenda, he de decirles, confesarles que estoy enamorado de Camila.

¿Han visto sus ojos de chica revolucionaria y soñadora?, ¿la han oído hablar con sus vehementes discursos de libertad, de paz, de derechos de los jóvenes?, ¿han visto su cara angelical que esconde detrás a toda una guerrera, luchadora y arrojada mujer que defiende sus ideas y apoya las causas sociales?

¿Sí saben de quién les hablo, no? Pues de Camila Vallejo, la joven dirigente de estudiantes en Chile que viene a México a apoyar al movimiento juvenil #Yosoy132. El viernes estará aquí esta guapa jovencita que no sólo se volvió popular en Chile por sus encendidos discursos sino en toda Latinoamérica cuando se convirtió en una de las lideresas del movimiento estudiantil chileno que reivindica demandas de mejoras a la educación y también consignas contra el modelo económico de su país.

La joven Vallejo, con su carita de ensueño y su voz firme, viene a dar un discurso a los universitarios mexicanos que se han organizado en el marco de estas elecciones presidenciales para exigir, entre otras cosas, que se democraticen y abran los medios de comunicación, que no haya manipulación de la información, y que no están de acuerdo con la candidatura de Enrique Peña Nieto, candidato del PRI a la Presidencia.

A muchos críticos de la #132 les ha molestado la presencia de Camila y no han faltado quienes ya empiecen a hablar de “conspiraciones extranjeras de izquierda” detrás del movimiento de jóvenes mexicanos que la invitaron acá por ser un símbolo ya no sólo de la juventud chilena organizada y crítica, sino de las luchas estudiantiles y juveniles en el mundo.

Camila Antonia Amarata Vallejo Dowling nació en Santiago de Chile el 28 de abril de 1988. Estudió la licenciatura en geografía y a los 22 años se convirtió en dirigente de la Federación de Estudiantes de Chile y de las Juventudes Comunistas de aquel país.

En el 2011 saltó a la fama por encabezar las movilizaciones estudiantiles en Santiago que cuestionaban cambios en el modelo educativo chileno. Se convirtió en vocera y símbolo de las protestas juveniles y logró gran notoriedad y apoyo de la sociedad de su país.

Tanto que en una encuesta realizada a jóvenes chilenas, en junio del 2011, un mes después de iniciadas las movilizaciones de estudiantes, Camila Vallejo apareció como “la chilena más admirada” al obtener en una encuesta 43% de las menciones positivas, superando incluso a Michelle Bachelet, presidenta de su país, y a la cantante folcklórica Violeta Parra.

Su rostro apareció desde entonces en las portadas de diversas revistas del mundo, como el semanario alemán Die Ziet, que el año pasado tituló su fotografía como Rebelión de los jóvenes, al mencionar los movimientos chilenos junto a los indignados de España y la primavera árabe en países del mundo musulmán.

Por supuesto, pajaritos, que no todo ha sido miel sobre hojuelas para la joven Camila. Sectores comunistas y de izquierda la han criticado y acusado de protagonismo y, como a toda mujer que triunfa, sobre todo cuando se es tan joven, han intentado desprestigiarla y cuestionar sus orígenes y la solidez de sus convicciones.

Pero ¿a quién que tenga éxito no lo critican, pajarracos? Sin duda que en esas críticas a Camila Vallejo hay también algo de misoginia y machismo que por desgracia persisten en nuestros países latinoamericanos.

En fin, pajaritos, que he querido contarles todo eso de Camila, la linda Camila, porque me iré a escucharla el viernes en la movilización de los jóvenes mexicanos de la #132.

Veré si de paso puedo conocerla y decirle lo mucho que admiro su valor y su sonrisa angelical. Eso sí, pajaritos, no vaya a rajar con la Mafufa porque si se entera se pone muy mal y no quiero, otra vez, sentir la furia de mi bruja. Me voy pajarracos, pero ¡regresaré!, ja, ja, ja, ja…