La Carpeta:
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Como al presidente electo le gustan los dichos populares, Loret ha escrito que a los periodista toca el papel de estar de chicotitos del nuevo régimen: “El chasquido suele ser molesto, irritar, doler y generar reacciones”. Pero si el chicotito de la prensa, fifí o no, cumple con su obligación se evitará una vez más el suicidio colectivo de los mexicanos.
Federico Arreola
octubre 17, 2018, 5:53 am
La liebre

Murió el escritor Arto Paasilinna, finlandés. Su novela más famosa, El año de la liebre, es la historia de un periodista, Kaarlo Vatanen, que está hasta la madre de su trabajo —no para todos el periodismo es el mejor oficio del mundo. Un día Vatanen atropella con su coche a una liebre. El animalito sobrevive y el reportero, por el impacto del incidente, deja su empleo y a su mujer, vende todo lo que tiene y se lanza a recorrer la Finlandia profunda con su nueva amiga.

No conozco a ningún periodista que haya dejado su oficio por una liebre. El que no ha atropellado ninguna es Carlos Loret de Mola, así que seguirá en la trinchera informativa. Ahora mismo, supongo, nadie en México dejará el periodismo por ningún motivo. Se está poniendo realmente interesante la profesión. Gracias, desde luego, a la bipolaridad del presidente electo, el querido Andrés Manuel López Obrador. Todo es tan chistoso:

1. Un día Andrés Manuel llama fifís a los periódicos, portales de internet y noticieros de radio y televisión que lo cuestionan.

2. A la mañana siguiente el presidente electo se olvida de las ofensas y afirma que los medios de comunicación “están actuando a la altura de las circunstancias”, puesto que “ya han entendido que estamos viviendo tiempos nuevos y nadie me presiona, nadie me está pidiendo convenios de publicidad”.

3. Es hábil el presidente López Obrador para torear a los periodistas, sobre todo a las periodistas.

4. En Baja California eludió la incómoda pregunta de Lorena García dándole un beso.

5. En Durango fue una conductora de televisión, famosa ella, Adela Micha, la que besó a AMLO frente a una multitud para convencerlo de que le dé una cita, periodística desde luego, nada personal. Andrés correspondió al beso, pero pareció batear a Adela: le pidió llamar a Laurita, su leal asistente, para agendar una entrevista que, como bien sabemos, en el mejor de los casos tardará en darse.

6. AMLO se vio excesivamente agresivo con Carlos Loret de Mola por un comentario que este periodista no hizo.

7. Un colaborador de Loret en Radio Centro, El Duende Preguntón, ejerciendo su libertad de opinar dijo que según sus fuentes, seguramente cercanas a Morena, César Yáñez renunciará a su cargo en el nuevo gobierno en cuanto vuelva de su luna de miel.

8. El comentario de El Duende encabronó a Andrés Manuel que se desquitó ofendiendo a Carlos Loret. El presidente electo tendrá que disculparse, por supuesto que sí.

9. Un trabajo muy malo en términos de ética periodística, la nota de El Universal que exhibía indebidamente al hijo de Andrés Manuel López Obrador y Beatriz Gutiérrez Müller generó de parte de ella una reacción elegante que metió en problemas con los lectores al periódico de Juan Francisco Ealy Ortiz, pero Andrés Manuel decidió no sacar las burlas contra ese medio, que vaya que se las había ganado.

10. La crítica más fuerte que ha recibido Andrés Manuel se publicó en la revista, Proceso, de la que es accionista el consejero jurídico del presidente electo, Julio Scherer Ibarra.

Delicioso suicidio en grupo

Ese es el titulo de otra novela de Arto Paasilinna. La publicidad de la editorial Anagrama en internet la reseña así:

1. “Miles de finlandeses se lanzan cada año por un precipicio o inhalan dióxido de carbono del tubo de escape”.

2. “Precisamente el día de San Juan, la fiesta de principios del verano, Onni Rellonen, un empresario en crisis, decide poner fin a su vida”.

3. “Pero apenas ha encontrado un granero apartado, unos ruidos lo detienen. Onni salva a otro visitante del granero, el coronel Kemppainen, un viudo que había decidido matarse ese mismo día”.

4. “Ambos renuncian al común propósito y empiezan a charlar sobre los motivos que les impulsaban. Toman una sauna, beben coñac y empiezan a tutearse, hasta que se rinden ante la evidencia: existe un gran número de candidatos al suicidio”.

5. “Nace así una larga amistad y la idea de fundar una asociación de ‘aspirantes a suicida’. Así, treinta y tres compañeros deciden partir, en un flamante autocar, en busca de un suicidio colectivo digno: cruzarán Europa hasta encontrar el mejor acantilado desde el que lanzarse deliciosamente al vacío”.

Todo es tan raro en el México de la cuarta transformación que, a veces, pareciera que nuestros líderes políticos y económicos están organizando un gran suicidio colectivo.

¿Es sano que Andrés Manuel se lleve tan bien con los gobernadores priistas? ¿Son confiables? ¿Valía la pena la consulta por el nuevo aeropuerto que lo enemistará con sus aliados empresariales si la gente vota por Santa Lucía y que, carajo, podría provocar protestas sociales muy fuertes si el ejercicio organizado por Morena —y ya no sabemos financiado por quién— da como vencedor al proyecto de Texcoco? ¿Por qué hay tantos representantes de la extrema derecha en el primer gabinete presidencial de izquierda? ¿Por qué la bipolaridad de Andrés Manuel en su trato con la prensa, fifí o no?

Fred Astaire y el chicotito

Leí en El Mundo, de España —en una fuerte nota en contra del presidente del gobierno de aquel país, Pedro Sánchez—, una expresión que el periodista, Rafa Latorre, atribuye al extraordinario bailarín Astaire: “Cuanto más arriba llegas, más errores te permiten. Y si cometes los suficientes, lo consideran tu estilo”.

La sociedad mexicana le está permitiendo demasiados errores de forma, todavía no de fondo, al presidente López Obrador. En el caso de sus descalificaciones a Loret de Mola, la mayor parte de la gente no solo le dio la razón a quien no la tenía, AMLO, sino que se sumó a las ofensas contra el destacado periodista de Televisa, Radio Centro y El Universal.

Como se le aplauden sus equivocaciones, Andrés Manuel carece de motivación para cambiar su estilo. Será trabajo del periodismo crítico, como el de Carlos Loret, hacer entender al popular presidente electo de México que hay límites.

El propio Loret lo dijo hoy con inteligencia y sentido del humor en su columna de El Universal: los medios se han convertido en el único contrapeso del poder inmenso que los electores dieron en las urnas a López Obrador.

Como al presidente electo le gustan los dichos populares, Loret ha escrito que a los periodista toca el papel de estar de chicotitos del nuevo régimen: “El chasquido suele ser molesto, irritar, doler y generar reacciones”. Pero si el chicotito de la prensa, fifí o no, cumple con su obligación se evitará una vez más el suicidio colectivo de los mexicanos.