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Se ha señalado con insistencia que la campaña electoral ya terminó, que las elecciones ya se realizaron y que Andrés Manuel López Obrador ya ganó y no tiene que convencer a nadie de su triunfo por un 53 por ciento de los votos.
FELIX CORTES CAMARILLO
octubre 11, 2018, 2:44 pm

Pues bien, el sainete del Nuevo Aeropuerto Internacional de México está a punto de comenzar.

Lo extraño del asunto es que el principal implicado en el desenlace, el ingeniero Javier Jiménez Espriú, quien como futuro secretario de Comunicaciones y Transportes, tendrá que ordenar la cancelación de los avanzados trabajos del aeropuerto en Texcoco o seguirlos hasta terminar, no parece tener idea del procedimiento que su jefe, el presidente López Obrador tiene en mente sobre cómo se va a proceder con este híbrido de consulta-encuesta-votación para que un millón de mexicanos decida lo que todos queremos.

La obra no es de cuantía menor: será definitiva para los próximos veinte años de México, por lo menos, definirá el presente y futuro del turismo en nuestro país y tendrá un definitivo impacto sobre la tasa de desempleo en una amplia zona del Valle de México.

Todos sabemos que la mayoría de los mexicanos estamos de acuerdo, por una proporción de seis a cuatro, en que la mejor opción es Texcoco. Que el nuevo aeropuerto va a convertir a nuestra ciudad capital un hub, es decir, punto obligado de tránsito para todos los vuelos americanos, privilegio que hoy tienen Atlanta, Dallas y Miami.

Si se impone la voluntad presidencial, que transita por el corredor populista de los macheteros de Atenco, dentro de cinco o diez años vamos a estar arrepentidos de haber cometido semejante error, al mandarnos, porque nos dieron el avión, a cincuenta kilómetros del actual puerto aéreo para tomar una conexión de Tijuana Roma. Y quién sabe por dónde nos manden, porque las vialidades mexicanas están del nabo.

Se ha señalado con insistencia que la campaña electoral ya terminó, que las elecciones ya se realizaron y que Andrés Manuel López Obrador ya ganó y no tiene que convencer a nadie de su triunfo por un 53 por ciento de los votos.

Ahora ha comenzado la parte difícil: la de gobernar. Y para eso el presidente López tiene que acompañarse de personas de capacidad y experiencia probada en la toma de decisiones.

Al paso que vamos, la ineficiencia del actual secretario de Comunicaciones y Transportes, demostrada durante seis largos años, no parece tener un sustituto esperanzador.