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Los jóvenes serán, precisamente, quienes podrían definir la cerrada batalla electoral en el estado. Hay registrados alrededor de 500 mil votantes de 18 a 24 años y el 53.06% del padrón de la entidad tiene entre 18 y 39 años.
Staff
junio 28, 2012, 5:11 am

Nuevo León llegará a las elecciones del 1 de julio de 2012 golpeado por la inseguridad, sin un candidato a la presidencia que se perfile como el gran favorito, pero sobre todo con una ciudadanía que comenzó a organizarse para fiscalizar a los políticos y exigirles que realicen acciones para combatir la violencia y la impunidad registrada.

Si en los años 2000 y 2006, el Partido Acción Nacional (PAN) ganó con facilidad la elección presidencial en Nuevo León, ahora el panorama se mira diferente en este estado, el cual está entre los ocho con mayor número de electores.

“Hay una batalla muy cerrada entre el PRI y el PAN. Existe la gran pregunta de cuántos votos tendrá Andrés Manuel López Obrador y hay un gran porcentaje (más de 20%) de indecisos que no ha determinado o no manifiesta su intención de voto en las encuestas”, explica Bernardo González, director de la Escuela de Graduados en Administración Pública y Política Pública (EGAP) del Tecnológico de Monterrey.

Además de la reñida batalla electoral que se augura en Nuevo León, las elecciones en esta entidad pasarán a la historia por ser las primeras en estar marcadas por el despertar de la organización ciudadana, sobre todo en la zona metropolitana de Monterrey, integrada por nueve alcaldías.

La violencia que vive esta región es el motor que detonó algo que no se había visto antes en estas tierras: sectores de la sociedad regiomontana, como la clase media, que no se caracterizaban por involucrarse en acciones ciudadanas, están impulsando actividades para hacer que los políticos rindan cuentas y se combata la inseguridad y la impunidad.

El asesinato de los dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey, durante un enfrentamiento entre delincuentes y militares frente a la institución, el 19 de marzo de 2010; los más de 700 desaparecidos registrados en la entidad por organizaciones de derechos humanos; el ataque que realizó un comando armado al Casino Royale el 25 de agosto de 2011 y que provocó la muerte de 52 personas; el que más de 8 mil negocios hayan cerrado a causa de la violencia; son sólo algunos de las acciones que han provocado la movilización ciudadana en Monterrey.

“Hay mucho dolor en el norte. Mucha impunidad. Y eso hizo que los ciudadanos comenzáramos a despertar”, dice Samara Pérez, publicista. Ella sobrevivió al ataque en el Casino Royale. Su hijo Brand Xavier, de 18 años, fue una de las 52 personas que fallecieron. Desde entonces se convirtió en activista, participa en marchas e iniciativas por la defensa de los derechos humanos. Durante el proceso electoral, Samara Pérez buscó a los candidatos a la presidencia y les entregó un documento donde les solicita que, en caso de llegar a ganar la elección, “no se olviden de la investigación del atentado. Que atiendan a las víctimas. Queremos gobernantes que entiendan que están trabajando en un puesto público y su labor es atender a todos los ciudadanos”.

También se convirtieron en activistas estudiantes y maestros de escuelas públicas y privadas, amas de casa, trabajadores y pequeños empresarios. Así surgieron iniciativas como Contingente Monterrey, que desde octubre de 2010 realiza actos en lugares públicos para manifestarse en contra de la inseguridad.

Cuando empezaron las campañas electorales en Nuevo León, en donde además se elegirán 51 alcaldes y 26 diputaciones locales, la organización ciudadana comenzó a ser más visible. Bernardo González recuerda que se originó un movimiento ciudadano para evitar que los políticos dejen antes de tiempo sus cargos para “saltar” a una candidatura.

Políticos, al banquillo

En Nuevo León 48 organizaciones de ciudadanos y empresarios —como la Canaco, Coparmex y Caintra— se unieron para lazar el proyecto “Alcalde, ¿cómo vamos?”, el cual tiene como objetivo vigilar que los presidentes municipales de la zona metropolitana de Monterrey que serán elegidos el próximo domingo cumplan con 10 acciones para disminuir la inseguridad y rescatar el espacio público.

“Se hará un trabajo de seguimiento de su trabajo y cada dos meses se dará a conocer el marcador de cómo va el alcalde en el cumplimiento de los compromisos”, explica Miguel Treviño, del Consejo Cívico de Instituciones de Nuevo León.

Entre las acciones que deben cumplir los alcaldes son: depuración policial transparente; mínimo tres policías por cada mil habitantes; no permitir la instalación de un casino más; sembrar un árbol por cada tres habitantes; una unidad deportiva por cada 50 mil habitantes y disminuir el número de delitos.

“Los ciudadanos pondrán la agenda de los políticos para promover acciones de paz”, dice Miguel Treviño, quien observa que “hay un despertar de la clase media y la sociedad organizada. La gente está muy enojada con la situación de inseguridad”.

Los diputados locales de Nuevo León también serán fiscalizados por los ciudadanos, con el proyecto “Quién es quién rumbo al Congreso local”, el cual lanzó la organización Alianza Cívica, con donativos del sector empresarial.

El proyecto consistió en solicitar a los candidatos a diputados locales un cuestionario para conocer sus perfiles profesionales y propuestas. De los 156 aspirantes a una diputación, sólo contestaron 55.

La segunda parte del proyecto consistirá en realizar un monitoreo de cada uno de los diputados locales electos para hacer un seguimiento de su actividad en el Congreso. “Si no cumple con su trabajo y compromisos, lo difundiremos públicamente. Queremos evitar que se repita lo que pasó en con el congreso actual, que dejó muchas leyes atoradas”, dice Jesús González, de Alianza Cívica.

En el despertar ciudadano que comienza a mirarse en el norte del país sobresalen los jóvenes que integran la Asamblea Interuniversitaria de Nuevo León —que forma parte del movimiento #YoSoy132— en donde participan estudiantes de universidades privadas y públicas interesados en “la reorganización de la cohesión social, la instauración de un nuevo pacto de justicia”, entre otros temas. Estos jóvenes ya anunciaron que formarán un movimiento ciudadano en el estado.

Los jóvenes serán, precisamente, quienes podrían definir la cerrada batalla electoral en el estado. Hay registrados alrededor de 500 mil votantes de 18 a 24 años y el 53.06% del padrón de la entidad tiene entre 18 y 39 años.

“Hasta ahora no hay claridad sobre cómo se moverá el voto joven. Ellos pueden mover la balanza hacia un candidato”, dice Bernardo González, director EGAP.

El movimiento de los jóvenes de Nuevo León es el que más entusiasma a Samara Pérez. “Muchos de ellos tienen la edad que tenía mi hijo cuando murió y me emociona mirarlos tan participativos”.

Para esta mujer de 39 años, Nuevo León tendrá unas elecciones diferentes en el fondo: “porque independientemente de quién gane, los ciudadanos comenzamos a despertar y ahora vamos a tener una lupa para vigilar lo que hagan los políticos”.

// El Universal