La Carpeta:
1 de 10
 
El riesgo es que con sus protestas y la indolencia de un Congreso al que el tema le tiene sin cuidado, a lo mejor mañana ya no hay más Canal 28 y Radio Nuevo León, al perderse sus concesiones por no ajustarse a la ley.
Francisco Tijerina
marzo 6, 2018, 6:39 am

 

Hay quienes conjugan tan mal el verbo suponer que terminan en “supongando” o lo que es peor, en “supositorio”.

Con profunda pena (así como las esquelas), leo las declaraciones de un grupo de personas que el domingo protestaron en rechazo a que el Estado convierta en un organismo público descentralizado al Sistema de Radio y Televisión de Nuevo León.

Igual la semana anterior un maestro universitario y algunos otros “especialistas” opinaron sobre el tema azuzados por un grupo de medios local y, obvio, en el mismo sentido de la hipótesis periodística que ellos planteaban.

Qué bueno que protesten y qué mejor que opinen, pero lo triste, lo grave y preocupante, es que unos y otros lo hagan con absoluto desconocimiento de causa.

Hace casi cuatro meses, el 10 de noviembre, critiqué aquí a los diputados del Congreso local por oponerse a la solicitud no por el fondo de la misma, sino por las circunstancias que la obligan.

Tendrían que enterarse los protestantes, los maestros universitarios y los “especialistas” que desde el año anterior el gobierno federal, mediante reforma de ley, ordenó que todos los medios públicos de comunicación deben tener independencia editorial, financiera y operativa del ente al que pertenecen, poniendo como límite para cumplir con esta indicación los primeros meses del presente año, so pena de que de no cumplirse esta indicación les podría ser retirada la “concesión de uso público” que utilizan.

Dijo el vocero que los quejosos supositorios que el 15 de enero presentaron un escrito al Congreso para solicitar que ambos medios de comunicación estatales (Canal 28 y Radio Nuevo León) sean de vocación cultural y educativa, con calidad alta de designaciones, en contra de la comercialización, que cuente con un consejo consultivo ciudadano y sin posibilidades de endeudamiento.

Y me pregunto, ¿qué de eso no se puede conseguir como organismo público descentralizado? Tal vez el tema de la comercialización y el endeudamiento, porque para existir requeriría de un presupuesto, pero otra vez, es necesario abrirles los ojos a los protestadores supangómenos, para explicarles que si un tipo de producción televisiva es cara, es precisamente la cultural y educativa.

Para dejar supuestos, hay que aclararles que la ley admite la posibilidad de que las estaciones que gozan de una concesión de uso público (antes permisionarias), pueden recibir recursos por vía de los “patrocinios”, mismos que deberán ser sometidos a un proceso de transparencia y rendición de cuentas. ¿Por qué en lugar de protestar no se ponen con un billetito y patrocinan algún programa de música clásica en Radio Nuevo León?

Como las vacas del hato, escuchan el cencerro y se dejan ir desbocadas.

El riesgo es que con sus protestas y la indolencia de un Congreso al que el tema le tiene sin cuidado, a lo mejor mañana ya no hay más Canal 28 y Radio Nuevo León, al perderse sus concesiones por no ajustarse a la ley.

Ahí sigan suponiendo.