La Carpeta:
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Nosotros haremos lo conducente. Para eso estamos. No para adular ni para calumniar, que es el estilo de periodismo que últimamente más les gusta hacer a varios santones de los medios. Ponga usted, lector, los nombres que guste.
Eloy Garza
diciembre 3, 2018, 6:21 am

Los críticos más acérrimos de AMLO cometen tres errores de enfoque. El primero, dar a entender que este sexenio, que acaba de empezar, ya está por acabarse. Este error de los críticos es de ansiedad. El segundo, suponer que AMLO es un comunista y fungirá como tal. Este error de sus críticos es conspirativo. El tercero, creer que AMLO es un político convencional, por lo que cometerá los mismos disparates que los mandatarios anteriores. Es un error de análisis comparativo. Los cometerá, sin duda, pero serán de otra naturaleza.

Veamos el primer error: el de ansiedad. Tantas municiones verbales y escritas han disparado los críticos más despiadados en contra de AMLO, que se les acabará el parque antes de terminar el año. Ya le dijeron de todo previamente a que el sexenio formal arrancara. Y no hay nada peor para la reputación de un crítico ansioso, que sustituir el análisis del día a día, por las profecías apocalípticas, las ofensas, las fake news y la difamación.

Veamos el segundo error, el conspirativo. Pablo Hiriart ya concluyó que AMLO es comunista porque es amigo del cantautor Silvio Rodríguez. Yo mismo vi hace muchos años a Felipe Calderón en una fiesta privada, cantando varias canciones de Silvio al hilo. Lo acompañaba con peor voz, Margarita Zavala. Esa misma noche, la pareja de enamorados (todavía no era pareja presidencial), se puso a bailar otra canción de Silvio. Yo no sabía hasta entonces que las canciones de la Nueva Trova se pudieran bailar, pero Felipe me demostró que sí, aunque estuviera borracho. Y borracho no vale. ¿A alguien se le ha ocurrido acusar a Felipe y a Margarita de comunistas por ser fans de Silvio? No que yo sepa. Yo no lo haría.

Vayamos al tercer error: el comparativo. Queda claro que AMLO no es un mandatario convencional. A los políticos típicos les encanta hacerse ricos. Si pueden, viajan con escoltas bien pertrechados hasta los dientes y con un séquito de lambiscones detrás suyo. Así lo hizo Calderón y Peña Nieto. A AMLO eso no le interesa. Le vale madre generar riqueza personal. Por eso, cuando ha visto que algún familiar suyo se da sus gustos caros, lo ha recriminado fuertemente. A AMLO no se le puede medir con la misma vara con que medimos a Peña Nieto. Son seres de distinto pelambre.

¿Entonces desde qué enfoque convendría criticar a AMLO como mandatario? Desde muchos, muchísimos. Para empezar, desde el plano político: el presidente es bastante revanchista, pero habrá que verlo en el día a día. El mandatario es desconfiado, incluso con sus íntimos, pero habrá que estudiarlo en las consecuencias públicas en las que incurra por este grave defecto. AMLO finge oír, pero es testarudo, o necio, como dice Silvio Rodríguez en su canción. Pero habrá que irse a los detalles para saber si esto le da al traste a su gestión.

Desde luego, cada periodista, académico, intelectual, bloguero o youtubero, podrá criticar al presidente López Obrador como se le pegue la gana. Están en su pleno derecho. Nosotros haremos lo conducente. Para eso estamos. No para adular ni para calumniar, que es el estilo de periodismo que últimamente más les gusta hacer a varios santones de los medios. Ponga usted, lector, los nombres que guste.