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Lo más notable de estos enrroques es la oportunista expulsión de Juan Molinar Horcasitas: a raíz del tercer aniversario de la tragedia de la guardería ABC en Hermosillo cesó en sus funciones en la campaña de Josefina.
FELIX CORTES CAMARILLO
junio 6, 2012, 6:28 am

Si hay una palabra que defina exactamente el ambiente político mexicano –de los partidos, de los protagonistas, de sus achichincles, de sus corifeítos y otros etcéteras– es lo que mi ex mujer alemana llama angst. De rebote le digo a mi muy querida Margitta que en castellano decimos angustia, según Corominas con referencia al lingüista Santillana, desde la primera mitad del Siglo XV, a la “estrechez, situación crítica”.

Todos los protagonistas políticos de mi país parecen estar en esa estrechez, que también se liga etimológicamente hablando a la micción dolorosa.

Los panistas andan meando con dolor luego de las declaraciones de Vicente Fox y su espaldarazo a Peña Nieto, en seguidillas de Manuel Espino. En el PRI no se reponen de una tramposa encuesta publicada por el grupo Reforma, de sesgo indiscutible. Andrés Manuel ha vuelto al ritornello del complot, el fraude maquinado, y las muy previsibles maniobras, manifestaciones, bloqueos y tomas de edificios y calles públicas para lo que, según parece dice el asesor uruguayo, se necesitan los seis millones de dólares adicionales, que ya estarían fuera de todos los controles del IFE, FOFE, FIFE y otras yerbas.

A todas luces, donde la angustia ha encontrado su propio nombre es en el cuarto estratégico de Josefina Vázquez Mota. En la desesperanza que compartimos todos, según el Perro Bermúdez, la señora candidata se dio cuenta finalmente de que el Presidente Calderón cuando a regañadientes le otorgó la candidatura de su partido a la presidencia, le puso una serie de grilletes. De los más notables, Maximiliano Cortázar –baterista él de un grupo rockero– en el área de comunicción social, whatever that means, y Juan Molinar Horcasitas, que a la par de José Ángel Córdova sirve lo mismo para un trapeado que para un percudido. Pero son leales alfiles de Felipe Calderón.

Aconsejada por sus sesudos asesores la señora candidata mandó a Max Cortázar a sus parches y nombró como su vocero al primer cuñado de la Nación, Juan Ignacio Zavala.

Lo más notable de estos enrroques es la oportunista expulsión de Juan Molinar Horcasitas: a raíz del tercer aniversario de la tragedia de la guardería ABC en Hermosillo cesó en sus funciones en la campaña de Josefina.

Yo no tengo particular deferencia por el señor Horcasitas. Ni lo conozco ni me interesa conocerlo. Si fue a la sazón director del IMSS cuando ardió la guardería subrogada, alguna pizcacha de culpa le toca. Hoy es solamente el cordero pascual que cura los pecados del sexenio. Los verdaderos culpables siguen viendo tele.

felixcortescama@yahoo.com