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Todo empezó en las instalaciones de la Ibero, cuando jóvenes universitarios, de manera autónoma, crítica, apasionada pero responsablemente, increparon al candidato del PRI a la Presidencia y dicho acontecimiento se difundió masivamente.
Staff
junio 2, 2012, 1:35 pm

Rosaura Ruiz y Bruno Velásquez

Directora de la Facultad de Ciencias Profesor de la FFyL, UNAM
El Universal

Todo empezó en las instalaciones de la Ibero, cuando jóvenes universitarios, de manera autónoma, crítica, apasionada pero responsablemente, increparon al candidato del PRI a la Presidencia y dicho acontecimiento se difundió masivamente.

Las denostaciones infundadas hacia estos jóvenes, efectuadas por muchos medios, y por el equipo del candidato afectado, no se hicieron esperar. La respuesta de los universitarios fue contundente: dieron la cara y se movilizaron.

Fueron 131 estudiantes que con valentía (ésa que sólo acaece cuando la integridad, la congruencia, los principios, la indignación y una conciencia limpia que se sabe poseedora de la razón se conjuntan) dieron su nombre y apellido, rechazando el anonimato, e impulsaron un despertar que hasta entonces era insospechado. Gracias a las redes sociales electrónicas, fuera del control y entendimiento de una caduca clase política nacional, el fenómeno creció bajo el nombre YoSoy132 y se organizaron las primeras manifestaciones. Cabe decir que éstas han sido pacíficas y ejemplares. Sus primeras exigencias fueron muy concretas y trascendentales: la democratización de los medios de comunicación; invitar al pueblo a votar y a participar crítica e informadamente en las elecciones; que se transmita el próximo debate presidencial por cadena nacional; y que el proceso electoral sea transparente y limpio para evitar una imposición.

Fueron los Ocuppy Wall Street quienes antes que nadie hablaron de “la primavera mexicana” y la saludaron, pero es medular saber que el movimiento YoSoy132 no es, por más paralelismos existentes, consecuencia de “la primavera árabe”, es, según su propia voz, un movimiento heredero de las luchas por la autonomía universitaria, de los movimientos del 68 y el 71, de los fraudes electorales, de las crisis económicas, del levantamiento armado zapatista, de la matanza de Acteal, de los crímenes de Estado y, ante todo, de la indignación y rabia por la violencia, la miseria, por un sistema político y económico que no responde a las demandas de todos los mexicanos, y por los miles de muertos en el país que incluyen feminicidios, desapariciones forzadas y a los niños de la Guardería ABC.

Más allá de si el movimiento tendrá incidencia en la elección, cuestión que está por verse, con frescura e ingenio, sin ambiciones individuales de protagonismo, YoSoy132 está dándonos a todos una lección. Su fuerza está en que han logrado la unidad a partir de la diferencia, en su organización horizontal, su toma democrática de decisiones, en su diversa pluralidad, su conciencia de causa y no de clase, en su apartidismo y autonomía, en haber fortalecido las relaciones entre universidades públicas y privadas, y en sus exigencias que trascienden la coyuntura electoral. Por ejemplo: que se garantice el derecho universal a la educación, la información y la libertad de expresión, así como el que al fin se consolide la transición democrática en México.

En la primera asamblea interuniversitaria de YoSoy132 se habló de la necesidad de cambiar el miedo por esperanza, la violencia por armonía, la ignorancia por conciencia y la imposición por libertad.

Elena Poniatowska dijo sobre este movimiento: “es verdad que los jóvenes son siempre iguales… siempre están dispuestos, como los del 68, a jugársela por México yno necesitan que nadie les diga cómo”. Aunque apenas es el comienzo y aún todo está en juego, estamos frente a un caso típico en el que el alumno supera al maestro.

¡Enhorabuena!