La Carpeta:
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Por lo demás, qué favor le han hecho a Alito Moreno: si tales personas lo vetan, las bases priistas entenderán que el liderazgo que buscan no está en el Edomex, que ya no es el centro del poder político, sino en una de las estaciones del Tren Maya, la de Campeche.
Federico Arreola
noviembre 14, 2018, 8:58 am

Lourdes Mendoza, colaboradora de El Financiero, se enteró “de muy buena fuente” de que:

1.- “Hace unos días se fueron para el bello puerto de Acapulco, ni más ni menos que Emilio Gamboa, el expresidente Carlos Salinas de Gortari, el aún presidente, Enrique Peña Nieto, y el mismísimo Alfredo del Mazo”.

2.- “Pero no anden de mal pensados. No fueron a jugar golf”.

3.- Fueron a Acapulco a “visitar a don Alfredo del Mazo y ver cómo sigue su salud”.

4.- “Y así, casual dentro de la plática salió el tema del partido, sí, del futuro del PRI. Y agárrense, pues el Primazo, palabras más palabras menos, les dijo: que de ninguna manera iba a permitir dejárselo ni a los Murat ni a Alito Moreno. Que, haiga sido como haiga sido, ya es góber y no se pondrá en las manos de estos personajes ¡Quihúboles!”.

Murat no ha sido mencionado como aspirante a presidir el PRI nacional, pero el nombre de Alejandro Alito Moreno, gobernador de Campeche, ha sonado bastante como uno de los personajes que podrían encabezar al priismo en los tiempos del presidente López Obrador.

Entiendo a Del Mazo: quiere dominar absolutamente al PRI y Alito le estorba. Es su ambición y el mexiquense tiene derecho a trabajar para lograrla.

El que no entiende su situación es el propio señor Del Mazo: le faltan carácter, carisma y liderazgo para refundar a un partido todavía fuerte, pero bastante desprestigiado como el PRI.

A Del Mazo cabría aplicarle aquello de la Universidad de Salamanca: lo que natura no da, Salinas (y EPN y Gamboa) no prestan.

El gobernador Del Mazo no conseguirá a través de una alianza con Salinas, EPN y Gamboa la fuerza que necesita para controlar a un priismo necesitado y hasta urgido de liderazgo real entre las bases.

Alfredo del Mazo es demasiado fifí para convencer a los priistas de abajo. Y su imagen, que tanto le perjudica, no mejorará ligándose a un ex presidente enriquecido y absolutamente despreciado por la sociedad mexicana como Salinas, y no le ayuda acercarse a alguien tan frívolo como Gamboa, que fue de los causantes de que Peña Nieto se aislará y terminará por gobernar muy lejos de la gente.

En efecto, Del Mazo, EPN, Salinas y Gamboa, como dice Lourdes Mendoza, no fueron a jugar golf a Acapulco. Eso lo hacen en el Edomex y lo hacían, como afirma la propia columnista, “en la Riviera Nayarit antes de que ganara Toño Echavarría”.

Ahora Peña Nieto encontró mejores paisajes en el Mar de Cortés, específicamente en el Danzante Bay Golf Club, de Villa del Palmar en Loreto, Baja California Sur. El problema, para Peña Nieto, es que se hizo acompañar de Gamboa ¡y hasta se retrató con el terriblemente desacreditado ex senador!

Lo que ha dañado a EPN en su reciente aventura golfística no es haber estado en una de las más exclusivas playas de México, sino el haber demostrado que seguirá hasta el final de su gobierno rodeado de lo peor de la política mexicana.

¿Gamboa? ¿Salinas de Gortari? Con tales aliados, el gobernador Del Mazo está perdido.

Por lo demás, qué favor le han hecho a Alito Moreno: si tales personas lo vetan, las bases priistas entenderán que el liderazgo que buscan no está en el Edomex, que ya no es el centro del poder político, sino en una de las estaciones del Tren Maya, la de Campeche.