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No todo lo que vemos a través de nuestros ojos es real; hay ocasiones en que los sentidos nos juegan bromas o ilusiones ópticas que hacen que veamos o percibamos cosas que en realidad no son como parecen.
Staff
junio 8, 2012, 8:29 pm

No todo lo que vemos a través de nuestros ojos es real; hay ocasiones en que los sentidos nos juegan bromas o ilusiones ópticas que hacen que veamos o percibamos cosas que en realidad no son como parecen.

Ejemplo de ello es lo que recientemente encontró el historiador Philip Mould, un afamado coleccionista de arte británico, quien descubrió un gran secreto que escondía una pintura clásica del siglo XVIII.

Hace unos meses, Mould acudió a una subasta de arte organizada en Nueva York, en donde se ofreció un retrato titulado "Mujer con sombrero de plumas", el cual llamó tanto su atención que no dudó ni un sólo segundo en desembolsar una fuerte cantidad de dólares para adquirirlo.

Según “thehidtoryblog.com”, el coleccionista llevó la pintura hecha en óleo a su taller en Londres para comenzar los trabajos de restauración, así como una ardua investigación acerca de su historia. De lo primero que se percató es que la obra no pertenecía al artista Gilbert Stuart como le hicieron creer.

Tras hacerle una ardua limpieza al cuadro, su equipo de colaboradores encontró una firma, la del autor de nombre Thomas Stewart, pintor inglés que obtuvo fama en el siglo XVIII, gracias a su habilidad como retratista, y quien había elaborado dicha pintura en 1792.

Posteriormente, Mould se percató de que los rasgos de la persona que aparecían en el cuadro eran demasiado toscos y un tanto masculinos, acentuados por la presencia de vello facial, por lo que de inmediato se puso a trabajar para descubrir la identidad de aquella persona inmortalizada por Stewart.

Aquella supuesta "mujer" emperifollada con un sombrero de plumas no se trataba de una dama, sino de un caballero, ya que en la imagen se nota debajo del cuello blanco con encajes una medalla de honor, con la cual sólo podían ser condecorados algunos caballeros.

Se trata en realidad de Louis André d'Eón de Beaumont, mejor conocido como "Chevalier d'Eón". El estigma de su verdadero género se debe a que sus padres lo bautizaron como Carlos Genoveva Luis Augusta Andrés Timotea, nombre que mezclaba términos femeninos y masculinos.

Estudió derecho y con apenas 20 años de edad, trabajó en la corte del rey Luis XV, quien le asignó labores militares, diplomáticas y, sobre todo, de espionaje. Su primer trabajo para el monarca francés fue ir a Rusia y fingir ser una cortesana, para sí acercarse a la zarina Isabel Petrovna y con ello, facilitar las relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Para dicha misión, d'Eón adquirió la personalidad de una mujer llamada Lía de Beaumont, con la cual hizo varias misiones en diversos países de Europa. Gracias a su buen desempeño también como militar, el rey lo condecoró con la cruz de San Luis.

En 1762 fue enviado a Londres como embajador interino de Francia en el Reino Unido, en donde unas veces desempeñaba sus funciones vestido de hombre y muchas otras disfrazado de mujer, actitud por la cual generó una serie de rumores y cuya práctica en este trabajo quedó en entredicho.

Varios literatos, científicos y filósofos visitaron a Charles en Londres, quienes dijeron no estar seguros de si se trataba realmente de un hombre o de una mujer. Varios médicos le hicieron diversos exámenes para certificar su sexo real y hay algunos que afirmaron que se trataba realmente de una dama, mientras otros señalaron que era un hermafrodita.

Eso no fue lo peor de todo. Al morir Luis XV, su sucesor, Luis XVI envió a Londres a otra persona para suplir a d'Eón en la embajada, lo cual desató su furia e incluso, se dijo, trató de envenenar a su sustituto y reveló varios documentos secretos del gobierno francés.

Louis André fue víctima de una persecución por parte de las autoridades francesas e inglesas, por lo que no le quedó de otra que salir huyendo del país vestido de mujer y vivir bajo dicha personalidad durante largo tiempo para no ser descubierto. Finalmente, Luis XVI dio con él y pactó una pensión vitalicia de por vida, con tal de que no diera a conocer más secretos, bajo la condición de vivir como mujer el resto de sus días.

De acuerdo a “arthistorynews.com”, d'Eón aceptó dicha condición y pidió al rey ser reconocido legalmente como toda una dama, convirtiéndose así en "mademoiselle Beaumont".

En 1972, recibió la visita del artista Thomas Stewart, quien realizó el cuadro cuando su modelo tenía 62 años de edad y vivía como toda una "mujer" aristócrata londinense. Charles de Beaumont falleció en Londres a los 81 años de edad; los médicos que se encargaron de realizar la autopsia determinaron que se trataba de un hombre, dictamen que fue revisado por más de 15 testigos.

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