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La campaña fulgurante se tambaleó, el Diario español El País, ante la explosión estudiantil #YoSoy132, cabecea: se acabó la campaña de telenovela, se estropeó el guión. Se acelera la caída de Peña Nieto.
Staff
junio 7, 2012, 8:39 am

Manuel Bartlett

Ex secretario de Estado
El Universal

La campaña fulgurante se tambaleó, el Diario español El País, ante la explosión estudiantil #YoSoy132, cabecea: se acabó la campaña de telenovela, se estropeó el guión. Se acelera la caída de Peña Nieto.

Televisa y asociados calcularon que la construcción de un candidato telegénico, aunque vacío, entrenado en actuación y una campaña publicitaria comercial entre spots, espectaculares saturando el espacio visual en todo el país, sin detenerse en gastos, era suficiente para hacerlo presidente.

Que Peña es confección de Televisa era evidente, los señalamientos no la perturbaron, hasta que una chispa incendió a la juventud mejor preparada, que en sorpresivas multitudes indignadas exhibió el fraude mediático: “No queremos un presidente impuesto por Televisa”. Esta denuncia sí sacudió al consorcio omnipresente que se abocó a jinetear la ola para diluirla: más televisión, entrevista manipulada, mensaje grandilocuente, anodino, el mismo Peña.

Simultáneamente López Obrador crece en todo el país, en muchos estados y ciudades ha rebasado al puntero, a nivel nacional el concierto de encuestas reconoce, salvo algunas, cercanía, empate técnico que, aunado a la tendencia de crecimiento, lo pone al alcance de la Presidencia a 20 días de la elección. Su movimiento, Morena, se fortalece ostensiblemente, su oferta de cambio corresponde a necesidades sentidas, angustias, no solamente de sectores populares, también las clases medias y empresarios que no encuentran esperanza en la situación que confrontan todos los días.

Más de 50 millones de pobres, 10 millones de indocumentados en EU, tasa de desempleo del 5.6%, la desocupación abierta de los jóvenes excede tres o más veces la media nacional; los salarios mínimos en México, en el penúltimo lugar de América Latina, la informalidad sumaba a los trabajadores de bajísima productividad, es el 60% de la fuerza de trabajo; ocupamos el lugar 153 en desigualdad, considerando ingresos, salud y educación.

Ésta es la situación que AMLO propone atacar con un cambio de modelo que gire de una política económica abocada a beneficiar al sector financiero, responsable del desastre, a una cuyo objetivo sea el empleo y el sector productivo, devolverle al Estado su función para retomar sus tareas esenciales abandonas al mercado. En sus discursos ante miles de ciudadanos, todos los días, a lo largo de la República, explica didácticamente cómo generar empleo bien remunerado, revitalizar el campo, abatir el precio de la gasolina y la electricidad; restablecer el Estado bienestar: protección a marginados y excluidos, justicia social, sin populismo, al describir el cómo, sin incrementar impuestos. El mensaje es la fuerza de AMLO porque millones creen en él, lo aprecian honesto y se identifican.

Finalmente, la mejor encuesta son las medidas desesperadas de los manejadores de Peña, no tienen como reinflar el globo con sus mensajes de continuidad trágica, saben que van a perder y ya recurren a las campañas negras, refritos del pasado, censurados entonces por el Tribunal Electoral; el PRIAN aterrado, se reunifica defendiendo los intereses que los hermanan; Fox expone su venalidad mediocre, los medios se aprestan a su propia denigración. Fracasarán, ya los jóvenes exhibieron y se levantaron contra la manipulación de los medios, lo volverán a hacer, nadie creerá en sus invectivas, enardecerán más. El lodo enlodará a Peña Nieto ya por sí endeble, no lo fortalecerá.

Que no intenten el fraude electoral, México sería ingobernable con otro presidente ilegítimo, el pueblo no lo permitirá.

mbartlett_diaz@hotmail.com