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¿En serio había necesidad de dar un “madruguete” la noche del lunes previo al 1 de mayo para anunciar la asignación de la obra?
Francisco Tijerina
mayo 2, 2018, 10:20 am

 

“La mula no era arisca; la hicieron.” // Refrán popular

 

No es por molestar, pero forzosamente te entran las dudas y empiezas a pensar mal cuando de la nada se da lo que conocemos como un “albazo” o “madruguete”, sobre todo cuando ocurre un viernes por la tarde o el previo a un día feriado.

Empiezas a rascar cuando el fallo de una licitación que todo el mundo esperaba para el 9 de mayo, de la nada y con sorpresa se da “mágicamente” el 30 de abril.

Este lunes se dio el fallo de la licitación para la construcción de edificio de Centro Intermodal de Transporte Terrestre (CITT) del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), resultando ganador el consorcio formado por la constructora Procmina y Astaldi, que cotizaron la obra en 6 mil 498 millones 409 mil 900.80 pesos, con una calificación de 47.840 en su propuesta técnica.

No hablamos de poca cosa, sino de la segunda obra en importancia en el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Los asegunes comienzan cuando te enteras que Astaldi está envuelta en serios problemas financieros que la han hecho abandonar obras en Sudamérica y que la tienen al borde del concurso mercantil, mientras que Arendal, socia de Odebrecht en algunos proyectos, tiene asuntos pendientes con Pemex.

Porque de poco o nada nos sirven uno, dos o diez chivos expiatorios en la cárcel e inhabilitados para ejercer en el servicio público o los interminables litigios contra constructoras incumplidas. Hablamos de una obra prioritaria que por circunstancias políticas está en el centro de atención de la vida nacional.

¿En serio había necesidad de dar un “madruguete” la noche del lunes previo al 1 de mayo para anunciar la asignación de la obra?

Como dijo el célebre Hamlet: “Algo huele mal en Dinamarca”, pero también en el CITT del nuevo aeropuerto.