La Carpeta:
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En el caso de Rosario Robles reitera que la “mafia del poder” esta detrás y que todo es una simulación conveniente al no irse al fondo de los asuntos y solo quedarse en el nivel mediático.
Carlos Chavarria
octubre 10, 2018, 11:11 am

Cuántas trampas le han puesto en el camino hacia la Leonora al electo López Obrador y todas las ha sorteado bien y así seguirá, a la grilla no hay quién le gane.

La líder del magisterio, la Sra. Gordillo, el líder minero, Gómez Urrutia, Bartlett, Bejarano, y ahora Rosario Robles, todos ellos ya han sido juzgados y condenados como se acostumbra, primero en los medios de comunicación  y ya después en el desgaste de sus procesos.

Para López Obrador todos han resultado ser chivos expiatorios y es la mejor posición frente a la opinión pública y en todos los casos siempre menciona que le corresponderá al poder judicial proceder con los expedientes.

En el caso de Rosario Robles reitera que la “mafia del poder” esta detrás  y que todo es una simulación conveniente al no irse al fondo de los asuntos y solo quedarse en el nivel mediático.

Aún no es presidente, para qué se desgasta. Con sus respuestas en el peor de los casos quedaría como un engañando más por estos personajes corruptos y siempre tendrá la oportunidad de reiniciar sus procesos. Si resultaren “inocentes” él  tendría razón y todo fue urdido desde la mafia del poder.

Por otro lado, los medios de comunicación con este tipo de divulgaciones están desgastando a un cartucho ya bien quemado por ellos mismos, a Peña Nieto. Tampoco parece que a éste último le importe mucho este tipo de noticias.

Cuando López Obrador tome la silla presidencial todos estos expedientes ya serán obsoletos y aunque los medios los actualicen será muy fácil sacarlos de la agenda, de hecho, ya lo hizo al afirmar que todo estará en manos del poder judicial, asunto arreglado.

Todos estos misiles informativos intensifican la percepción de que todo lo  relacionado con Peña Nieto está podrido, cosa que ya consiguieron y en cuya reiteración nada mas están creándole a la nueva administración su propio escenario de fracaso, habida cuenta de que la comunidad espera un cambio radical en la forma de hacer las cosas y en el resultado de corto plazo, cosa que no se verá, que no ocurrirá.

El discurso de López Obrador ya envejeció. El discurso de campaña se acomodó muy bien a la contracampaña en las redes contra el régimen y logró sus objetivos y aunque los brazos del poder que ya controla, como el legislativo, están operando notoriamente a su favor eso a la gente no le causa ningún beneficio perceptible, es solo circo, me refiero a la reducción de sueldos y de gastos superfluos, que la verdad nadie se los cree.

A la usanza de Trump inicia un recorrido de “agradecimiento” por todo el país. El quiere seguir en campaña, es lo único que sabe hacer, el hombre a fuerza de su temperamento aprendió a hacer campañas y se esta topando con que para la gente ya es presidente de México y le exigen como tal y también eso le perturba y responde como se estuviera en campaña, atacando al régimen.

Su presidencia ya empezó y se desgasta tratando de encontrar nuevos enemigos para justificar su poca habilidad para crear nuevas estrategias y cursos de acción, el hombre no sabe cómo hacerlo, entonces calla frente a las madres de los desaparecidos por la violencia de la lucha contra las drogas.

Él es dueño de su silencio, es cierto, pero las personas esperan mucho, quizá demasiado más.