La Carpeta:
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México ya no es el “cuerno de la abundancia” que nos enseñaron de niños, ya no podemos darnos el lujo de tanta idiotez, so pena de no poder alimentar y cuidar a casi 130 millones de habitantes que somos.
Carlos Chavarria
abril 10, 2018, 6:26 am

Debemos reconocer que hasta momento de las campañas electorales es muy evidente que  solo uno de los candidatos esta proponiendo un cambio en el modelo económico; aunque sea de reversa, pero es un cambio, y es el socialista de López.

Lo malo, es que cartitas compromiso o no cartitas, no queda claro como justifica AMLO el replicar estrategias que ya nos metieron en problemas en sexenios pasados, porque todos sus argumentos giran en torno al “ahorro” que tendrá el país al acabar con su sola presencia con la corrupción, y ese dinero entregarlo a distintos sectores de la población que sin duda están en la pobreza de una u otra manera.

Es dudoso que saldrán de la pobreza dándoles dinero para que consuman. Lo que si es seguro es que la inflación general del país aumentará, y ese dinero ya no les alcanzará para gran cosa.

Lo mismo pasaría con otras propuestas como la renta básica universal de Anaya o el continuar, como propone Meade, con los programas Progresa, Oportunidades, y otros más que la inútil Secretaría de Desarrollo Social ha implantado.

Pero lo que sí es rescatable de la posición del socialista López es que el modelo económico no funciona en dos de sus dimensiones muy relacionadas; aunque ningún candidato ha propuesto nada en este sentido; la excesiva concentración del ingreso y el financiamiento del enorme aparato burocrático.

Los medios distributivos más asequibles son los sueldos y salarios, y los servicios públicos que reciben los ciudadanos  a través de sus tres niveles de gobierno.

En México solo pagan impuestos los “causantes cautivos” y lo hacen a través del ISPT y de los impuestos al consumo, el IVA, ambas fuentes de ingresos públicos están anudadas por la política anti inflacionaria y de competitividad que usa como ancla a los salarios.

La única manera de elevar los salarios es mediante la productividad, la que se encuentra atada debido a la pobre capacidad de innovación tecnológica independiente de las empresas mexicanas, que a su vez se paraliza en función de una educación que mira solo al trabajo actual y no a la creatividad necesaria para competir a futuro.

Por el lado de los servicios públicos y su lamentable estado, no solo en cuanto a seguridad se refiere, sino en todos los temas, en los que  el monstruo burocrático gobiernista solo acierta a cumplir  a secas a pesar  de la tendencia degradante, no pueden evolucionar en razón de toda una serie de incentivos perversos encadenados que hacen perpetuas las malas prácticas dentro del gobierno.

Un aparato burocrático que elude la modernización en complicidad, la mayoría de las veces; con la misma sociedad, la que a su vez evita el cumplimiento de las leyes y del sentido común, forman un círculo vicioso simbiótico que nadie quiere reconocer.

Veamos. Según la OECD, al gobierno mexicano le hace falta capturar en impuestos un 7% del PIB para equipararse en ese rubro a los miembros de esa organización y llegar a un 24% del PIB. Pero resulta que los principales “asesores” en materia fiscal en nuestro país, están integrados por los mismos exfuncionarios de la SHCP, el IMSS, el INFONAVIT, y todos los organismos fiscalizadores.

Por supuesto que nadie estará dispuesto a pagar impuestos si van a ser manejados por todos los Bejaranos, Medinas, Duartes, Noroñas, Romos, Napoleones, Elbaesteres, Romeros, y demás sabandijas.

Todos esos personajes que llevan en su genética el robar, deben ser expurgados del sistema de gobierno, como también todos los empresarios que han medrado como cómplices de esas bajas raleas.

El modelo económico mexicano fue modificado a partir de las reformas que introdujo Carlos Salinas de Gortari, a las cuales de nueva cuenta, AMLO quiere darles para atrás y “regresar la Constitución a como estaba en 1917”, palabras textuales del candidato de Morena.

No hay que olvidar que la del 17 fue un catalogo de vaguedades nacionalistas antiporfiristas condimentadas con algunos sesgos de moda, como los inspirados en el marxismo leninismo de la revolución soviética, y otros introducidos para darle gusto a todas las facciones en disputa y que asistieron a la Convención de Aguascalientes.

En la actualidad la tendencia del modelo mexicano, aunque sigue siendo cimentado en la  “rectoría” del estado o “economía compartida”, se pretende que el gobierno sea menos “operativo o intrusivo” en la economía, pero más eficiente en las cosas públicas, pero si el gobierno no dispone de medios reales para monetizar su función, llámese obra pública, servicios, educación, salud, o  la entrega de sectores estratégicos como la energía y otras, nada mas se esta ampliando la brecha más entre ricos y pobres mas grande.

Este debate es el que necesita México, el económico, el que nunca se ha puesto sobre al mesa.

Cuando Salinas recibió la economía hecha un desastre, causado por la irresponsabilidad de Echeverría y López Portillo, convocó al país para tomar medidas que ayudaran en la emergencia y los ciudadanos aceptamos, pero nunca se  invitó a debatir las causas reales y de fondo del por qué México no avanza, esto es, nunca nos convocó para debatir el modelo económico.

Nunca se ha puesto bajo debate, por ejemplo, el presidencialismo, que en mucho afecta la economía, pues parafraseando a  López Portillo, “la economía se diseña de Los Pinos”.

Tampoco se ha debatido la razón de reinventar a México cada 6 años. Cada presidente llega en un nuevo estado de iluminación y su tropa de amanuenses dispuestos a todo lo que diga el señor.

¿Por qué razón no se debate la inutilidad del Congreso? Leyes y más leyes, con su respectiva reglamentación y gasto burocráticos añadidos y nada cambia.

¿Por qué se elude poner bajo escrutinio la organización de la geografía política? En realidad es conveniente mantener 2,500 administraciones municipales “autónomas” ineficientes incapaces de cumplir su misión básica de proveer los servicios primarios a la población?

¿Para qué se replican 32 veces, en cada estado, infinidad de inútiles unidades burocráticas federales?

¿Por qué las funciones de transparencia, apertura y persecución de los delitos cometidos por funcionarios públicos la complicaron tanto, si en esencia es un  simple problema de informática?

México ya no es el “cuerno de la abundancia” que nos enseñaron de niños, ya no podemos darnos el lujo de tanta idiotez, so pena de no poder alimentar y cuidar a casi 130 millones de habitantes que somos.