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¿La conclusión de DeCelles? El grupo que escribió sobre el día en que sus integrantes se sintieron más poderosos pensaron más en términos de cooperación social que en términos personales. Si una persona cultiva principios éticos, teniendo poder será más ética que cuando carecía de él.
Eloy Garza
marzo 6, 2018, 6:29 am

El poder puede sacar lo mejor, no lo peor, de los seres humanos. Al menos a esa conclusión llega Katherine A. DeCelles, investigadora de la Universidad de Toronto. Cuando la mayoría de las personas experimenta una sensación de poder, se vuelven más empáticos. Esto contradice la opinión general de que todo político es un tramposo, un vividor sin principios que abusará de su cargo público. El psicópata, por ejemplo, más que un político, es un enfermo mental.

DeCelles se basa en fijar puntuaciones sobre los cualidades éticas de dos grupos de voluntarios. Al primer grupo se le invitó a escribir un texto sobre una jornada normal en su vida y al otro se le pidió escribir sobre un día en el que se sintió poderoso.

¿La conclusión de DeCelles? El grupo que escribió sobre el día en que sus integrantes se sintieron más poderosos pensaron más en términos de cooperación social que en términos personales. Si una persona cultiva principios éticos, teniendo poder será más ética que cuando carecía de él.

Pero en México esta fórmula casi no aplica. ¿Cuál es el motivo de que casi todos los políticos de la élite en el poder no mejoren su ética cuando tienen poder? Muy simple: estos servidores públicos carecían desde el principio de valores éticos. DeCelles tiene razón: el poder corrompe a quienes previamente ya están corrompidos.