La Carpeta:
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Ya es tiempo de que se tomen en serio el papel de gobierno electo y empiecen a ordenar sus ideas y formulen una agenda base comunicacional para evitar la ya muy obvia descomposición de expectativas.
Carlos Chavarria
noviembre 4, 2018, 10:34 am

El espacio comunicacional está abundante de opiniones, dardos verbales, juicios, declaraciones de todo tipo, aseveraciones, cuestionamientos, pero escaso de datos duros y fuentes veraces.

Lo mismo se lanzan los nuevos diputados contra el excesivo gasto legislativo, para el día siguiente inventar una manera de ganarse el primer bono. El presidente electo guarda silencio.

Le calientan la cabeza a los maestros para acabar con la reforma educativa para luego el presidente electo acusarlos de izquierdistas radicales.

La prudencia indica que ante la propia ignorancia uno debería escuchar primero antes de hablar, pero Fernández Noroña pontifica que no al fracking en todo el territorio nacional. Al mismo tiempo López Obrador asegura que en tres años más ya no se venderá petróleo al extranjero.

También es un sinsentido toda la barrunta de críticas que se lanzan sin ton ni son al momento de cualquier declaración de algún funcionario público, en especial los de más arriba como el presidente.

Nadie parece tener interés en parar los sinsentidos, los contrasentidos y los enredos en los que se meten con la errática información que se lanza a la nación entera, no existe en el grupo de transición nadie que coordine la comunicación con la sociedad.

Sin embargo, todo se complica mas aún por la poca información verdadera y útil que se divulga desde el sector público que todavía detenta el poder. La  gran mayoría de la información y datos que el gobierno entrega o pública no son verificables y en algunos casos resultan poco creíbles.

Todo ello alimenta el ciclo del sospechosismo, incredulidad y desconfianza hacia los personajes públicos y se enquista en forma de abundantes leyendas urbanas como juicios categóricos insalvables.

Por ejemplo, el secretario de Economía, tratando de zafarse del impacto de los precios de la energía sobre la inflación, concluye que ha sido un éxito la gestión del gobierno al lograr que los precios de cuatro productos básicos hayan aumentado en este sexenio menos que en la anterior (?).

El presidente electo manda hacer una encuesta para que se decida por ese medio cuál aeropuerto construir, lo hace en medio de un gran rejuego de opiniones técnicas diversas pero todas controversiales y poco convincentes.

Los diputados invirtieron seis horas en la comparecencia  de Rosario Robles, responsable de la SEDATU y a quién Fuenteovejuna le atribuye una gran estafa, desvío o como se le quiera llamar. Todo ese tiempo se llovieron acusaciones y descargos entre antes aliados, hoy adversarios, pero ninguno aportó datos verificables para formar algún tipo de juicio.

Estamos observando un recrudecimiento de los intercambios verbales en todos los sectores temáticos que competen a la función pública, lanzados por todo tipo de personajes, pero no existen datos concretos para tomar decisiones o evaluar cursos de acción.

Ganó López Obrador las elecciones con el 53% de los votos, pero estamos más divididos que nunca y esa división es alimentada por las imprecisiones y bandazos discursivos de todos los actores políticos.

Lo mismo es prioritario acabar con la fiesta brava, como darle entrada a la despenalización del aborto voluntario. Igual es importante darle trabajo a los migrantes centroamericanos, que el nuevo TLC.

Se somete a escrutinio público la decisión de los puertos aéreos, pero se decreta hacer un ferrocarril en el sureste mexicano sin estudio alguno. Es igual decir que los más importante es la educación de los niños, pero se propone desaparecer el INEE y así no medir la calidad de la educación.

Se dice que es mayúscula la preocupación por la inseguridad que vive el país por la lucha contra las drogas, pero se piensa en minimizar el papel del Ejército en los trabajos de seguridad interior.

Todos los días los medios de comunicación y las redes sociales presentan un panorama pletórico de contradicciones y el gabinete que aún no entra en funciones las hace más grandes y profundas.

Ya es tiempo de que se tomen en serio el papel de gobierno electo y empiecen a ordenar sus ideas y formulen una agenda base comunicacional para evitar la ya muy obvia descomposición de expectativas.