La Carpeta:
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Una y otra vez caen en contradicciones porque no se puede cumplir lo que ofrecen y entonces aprende uno que cuando el presidente diga algo, será todo lo contrario. Así fue con Echeverría, López Portillo y Miguel de la Madrid y ahora viene de nuevo.
Carlos Chavarria
diciembre 1, 2018, 7:17 am
No cabe duda de que estás en un problema cuando fuiste mejor candidato a la presidencia que presidente electo. Esto no puede indicar sino una sola cosa, el proyecto llegaba hasta ganar la elección, lo demás, improvisar.

Ya está más que claro que todos los candidatos ofrecen y  ofrecen hasta lo que saben que no se puede lograr. Nuestro presidente electo, hoy constitucional, tomó el control de los micrófonos desde el mismo 2 de julio y desde entonces, poco a poco, quizás a fuerza de realidad ha empezado a contradecir su discurso campañero.

Cuando es sorprendido reacciona de una de sus cuatro formas acostumbradas. Lo primero,  reclama el por qué a los de antes no se les cuestionaba tanto, para después entrar en el terreno de argumentaciones absurdas y antilógicas, como en el caso de las consultas a modo, que siempre lo meten en más apuros.

Continúa con el no, no, no, nosotros no somos así y se le debe creer y confiar, para finalmente amenazar y poner al interlocutor en el terreno de sus adversarios, sino es que en el terreno de  la mafia del poder.

Sus objetivos están en el terreno de lo axiomático, son buenos, a qué negarlo, pero no tiene alguna estrategia seria para alcanzarlos y eso lo lleva al terreno de la contradicción y la incertidumbre como forma de gobierno.

Pienso que en el peor de los casos, AMLO debería regresar y creer en su propio documento que parece que no leyó y que lo bautizaron como Proyecto de Nación 2018-2024 o dejar gobernar a los subordinados que plasmaron sus ideas, buenas o malas en ese trabajo.

Es de recordarse que cuando la realidad supera los mejores deseos del gobernante que no quiere fallar, recurre a la negación de la propia realidad y de ahí se desprende el estilo contradictorio de gobierno.

Una y otra vez caen en contradicciones porque no se puede cumplir lo que ofrecen y entonces aprende uno que cuando el presidente diga algo, será todo lo contrario. Así fue con Echeverría, López Portillo y Miguel de la Madrid y ahora viene de nuevo.

Viene a mi mente una de los mejores pensamientos que definen lo que habrá de pasarnos en México y es de Groucho Marx: “La política es el arte de buscar problemas en todas partes, equivocarse en el diagnóstico y aplicar la solución errónea.”