La Carpeta:
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El estandarte que consolidará a MORENA como partido, en el país y en el estado, será la lucha contra la corrupción y por más que se quiera ocultar el bienestar económico de muchos de los políticos locales, los esqueletos y podredumbre se verán por todas partes.
Carlos Chavarria
octubre 23, 2018, 11:03 am

Quedaron en el más grave de los ridículos todas las autoridades  electorales y todos los personajes relacionados con las elecciones de 2018 en Nuevo León gracias a la obvia concertacesión entre los ahora declarados amigos, el PRI y el PAN.

La amistad forzada surge de la necesidad de ambos partidos por sobrevivir a la hecatombe político electoral del que los azotó en 2018. A nadie le conviene, menos a MORENA, que sucumban estas instancias que le darán legitimación con alguna oposición a las iniciativas del partido ahora en el poder.

Las posiciones  que representan Monterrey y Guadalupe  desde la óptica electoral son el trampolín para las candidaturas en el ya muy cercano 2021, que en virtud del muy pobre desempeño de los actuales ocupantes del Ejecutivo y alcaldías ponen los momios a favor de un cambio hacia los partidos tradicionales y por un buen tiempo ni hablar de que la independencia partidista es garantía de nada bueno.

Claro que es una lástima que la nueva generación que mueve los hilos de los partidos en el estado tampoco tienen los tamaños que requiere el reto Nuevo León y el reto MORENA para el futuro de estas tierras.

Ojalá las aptitudes de estos jóvenes rostros políticos que ahora mangonean la grilla en Nuevo León fueran tan grandes como su codicia, pero en sus trayectorias no hay sino más de lo mismo, oposición y servilismo de oportunidad.

Los mejores talentos de los partidos en Nuevo León están en condición de excluidos por las mismas razones y atavismos que son las raíces causales de sus derrotas en 2018, que a su vez darán fortaleza a los frescos rostros morenistas de por acá.

Ya veremos como muy pocos podrán sobrevivir a la rasuradora anticorrupción que se avecina, pues con gran dificultad podrían probar que sus patrimonios han sido producto de la medianía de sus salarios en el sector público.

El estandarte que consolidará a MORENA como partido, en el país y en el estado,  será la lucha contra la corrupción y por más que se quiera ocultar el bienestar económico de muchos de los políticos locales, los esqueletos y podredumbre se verán por todas partes.

Nuevo León no puede continuar siendo el botín de camarillas del color y generación que sea, así como los problemas no se resolverán solos, se necesita verdadero talento dentro de las administraciones estatal y municipales.

La abundante experiencia en la grilla interpartidaria es un verdadero lastre para cualquiera que desee dedicarse al servicio público y entre más tarden en entenderlo, más dolorosa será su caída.

Desde el ángulo que se le mire, lo ocurrido en 2018 es un parteaguas en la política  nacional  y Nuevo León no es la excepción. Si los partidos PRI y PAN no  quieren entender que de verdad se necesita a las mejores personas al frente de sus administraciones le estarán solo cuidando la silla a su opositor real, MORENA.