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Meade crecerá, en mi opinión, solo si demuestra a millones de mexicanos que él es, a pesar del partido que lo hizo candidato, no solo un servidor público competente, sino un hombre honesto. Difícil demostración.
Federico Arreola
febrero 16, 2018, 5:06 am

En la campaña de José Antonio Meade se consuelan pensando que el candidato presidencial del PRI crecerá en cuanto más gente lo conozca. No estoy de acuerdo: Meade ya es conocido y no ha crecido. En las encuestas de México Elige que publica SDP Noticias se mantiene en segundo lugar, lejos del líder (AMLO) y cada día con menos ventaja sobre el candidato que está en la tercera posición (Anaya).

Meade crecerá, en mi opinión, solo si demuestra a millones de mexicanos que él es, a pesar del partido que lo hizo candidato, no solo un servidor público competente, sino un hombre honesto. Difícil demostración.

¿Logrará demostrarlo? Deberá trabajar mucho, cada minuto, para llegar a su objetivo. No le resutará nada sencillo.  Me recuerda al matemático Galois, aquel que dijo: “Falta algo para completar esta demostración, pero no tengo tiempo”. Y no, el genio no lo tuvo: muy joven lo mataron, en un duelo, enamorado y pendenciero y también, carajo, tonto en extremo para las cosas simples de la vida.

¿Tiene tiempo Meade? No mucho. Perdió gran parte de la precampaña demostrando que hasta una persona decente, si las reglas del juego lo exigen, tiene que aceptar las cadenas del desprestigiado priismo. Es decir, Meade retrocedió, no avanzó.

¿Existe un atajo para que Meade llegue rápidamente a la demostración que busca, la de su honradez? Existe, pero no se atreve a recorrerlo. Es la ruta de la autocrítica, primero, y después de la dura crítica a los dos gobiernos a los que sirvió con tanta eficacia, el de Calderón y el de Peña Nieto.

Es un camino que inevitablemente lo separará del PRI y lo alejará del panismo que lo apoya, con todos los riesgos que ello involucra. Pero debe recorrerlo sin temor.

Meade, es un hecho, sin las bases priistas tal vez perdería las estructuras que lo pondrían a pelear por la victoria. Pero con las bases priistas, de plano, está condenado a seguir hasta el final muy lejos de López Obrador.