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Se insiste en conseguir lo que se denomina estabilidad financiera como el punto de partida para enfrentar la crisis y no se enfrenta el problema central: el desempleo y la debilidad de la demanda.
Staff
junio 22, 2012, 11:03 am
Análisis

Gregorio Vidal*

EL UNIVERSAL

Concluyó la reunión del G20 en Los Cabos, en el sur de la península de Baja California. En los meses siguientes se podrá documentar que no se alcanzaron acuerdos relevantes para resolver la crisis en curso. Se insiste en conseguir lo que se denomina estabilidad financiera como el punto de partida para enfrentar la crisis y no se enfrenta el problema central: el desempleo y la debilidad de la demanda. Una de las medidas tomadas, el aumento en los recursos del FMI en 450 mil millones de dólares anuncia que se consideran posibles rescates financieros de gran envergadura. Las cuentas para poner a flote a la banca española siguen sin estar claras y todo indica que crecen conforme pasan los días.

La necesidad de actuar con responsabilidad fiscal, haciendo de la misma equivalente con el ajuste fiscal, es una frase que se reitera. Como también los llamados a evitar el proteccionismo, sin considerar por ejemplo que la emisión de grandes volúmenes de deuda en dólares y la liquidez que se entrega a los grandes bancos rescatados con fondos públicos es una medida de protección a esos capitales que genera serias dificultades en los sistemas financieros de varias de las economías del mundo en desarrollo.

Actualmente hay una importante cantidad de recursos que sólo se mueven en el mundo financiero, que buscan ser colocados en donde obtengan los mayores rendimientos, con capacidad de desplazarse de un momento a otro. La inversión productiva es una ausente notable.

Las economías desarrolladas operan con altos niveles de endeudamiento. Los hogares se han endeudado en años recientes. Sin duda, es un aspecto del proceso de concentración del ingreso que se observa desde hace algunos lustros. Pero también se han endeudado las empresas. En el conjunto de la economía mundial y no obstante los recursos públicos utilizados para rescatar bancos, aseguradoras, empresas y en general dotar de liquidez al sistema financiero, la deuda pública sigue siendo menor que la deuda privada.

En el año 2007, cuando se iniciaron las inyecciones de recursos al sistema financiero por parte de los bancos centrales la deuda total en Estados Unidos, Japón, Italia, España y Portugal era equivalente o superaba dos veces el PIB de cada uno de esos países. En Francia y Alemania equivalía al 165 por ciento o algo más. Pero con la excepción de Japón, en el resto de las economías la mayoría era deuda privada.

Japón tiene años con una alta deuda pública y muy bajos niveles de crecimiento. Es una economía con más de dos décadas de estancamiento y en gran parte de ese tiempo el banco central mantiene una tasa de interés de referencia de cero por ciento.

Los datos publicados por el FMI en abril de 2012 dan cuenta que para finales del año 2010, la deuda continuó creciendo, incluida la deuda pública. Pero como se observa en la gráfica adjunta, la deuda privada continua siendo con mucho la mayor en gran parte de las mayores economías desarrolladas. Es así en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, España y Portugal. Incluso en Italia la deuda privada esta creciendo y es equivalente a la pública.

En España, la deuda privada a final del año 2010 equivale al 176 por ciento del PIB. Hoy, cuando en ese país se aplica un severo programa de ajuste que va ha incrementar el desempleo y reducir aún más los ingresos de amplios sectores de la población que profundizará la recesión, se discute un rescate para la banca de gran dimensión. Los recursos que se van aplicar en la banca no implican que las familias que no pueden continuar pagando sus hipotecas vayan a mejorar su situación. Tampoco que se reactivará el crédito para las empresas. En Grecia, también se siguen sumando rescates y ajustes, como ha sucedido en Portugal y pronto puede acontecer en Italia. Las tasas de interés a las que se colocan las deudas de estos países continúan sumamente altas, incrementando la deuda de manera casi automática. Es una historia sin fin. La estabilidad financiera solo se recuperará después de tener un periodo de crecimiento sostenido con creación de empleo.

Comentarios: vidal.gregorio@gmail.com

* El autor es profesor titular del Departamento de Economía, Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa