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Ante el acoso, ¿crecerá Anaya lo suficiente para disputarle la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador? No. Su descrédito lo derrumba. ¿Quién abandera el cambio? ¿Ricardo o Andrés Manuel? Lo probable es que Ricardo deje de ser opción. El problema para el PRI es que, ante la ventaja de López Obrador, José Antonio Meade en este momento tampoco es opción de victoria.
Jose Jaime Ruiz
marzo 6, 2018, 10:07 am

En el uso político del presunto lavado de dinero del candidato presidencial Por México al Frente, el presidente Enrique Peña Nieto y el canciller Luis Videgaray deben de sopesar la capacidad de convocatoria de Ricardo Anaya Cortés.

Encuestas no son plaza pública, ¿por qué nadie está en la calle protestando? En efecto, el presunto lavado de dinero no equivale al desafuero.

Por tanto, ¿tiene alguna credibilidad Ricardo? ¿Cuántas personas lo apoyarían si convocara a una manifestación al Zócalo? ¿Cuántas partirían desde el Ángel de la Independencia? Ricardo, como personaje político no ha llegado a ser una causa de defensa cívica. Lo suyo está acotado en un enriquecimiento inexplicable.

Lo explicable, en todo caso, sería el abuso de autoridad, por eso tienen razón en su carta activistas e intelectuales, se trata de preservar el Estado de Derecho. Loable la misiva abierta, pero desde hace tiempo la clase intelectual carece de peso político. Las pertinentes recomendaciones de Enrique Krauze después de los sismos, por ejemplo, no fueron atendidas.

En el fondo, se trata de una lucha por la credibilidad. Ricardo tiene que convocar a gobernadores panistas y perredistas para que lo respalden, igual que a Miguel Mancera. La ausencia política, inclusive la crítica de Javier Corral en contra de los procesos internos del PAN, trabajan en contra de la postura de víctima de Anaya.

Sin movilización no hay política de defensa que valga. Las encuestas no lo son todo. “La masa de acoso se constituye teniendo como finalidad la consecución de una meta con toda rapidez”, escribe Elías Canetti en su clásico Masa y poder. No hay masa alrededor de Ricardo, no hay marchas, no existe gente manifestándose. Una encuesta es un conjunto de respuestas individuales, la marcha es una respuesta colectiva por una causa común.

El problema de Ricardo es la credibilidad. ¿Asustó Ricardo a Peña Nieto con sus baladronadas? No lo creo. Peña Nieto rebajó la discusión a un juego electoral de “dimes y diretes”, entre ellos los difundidos por la Procuraduría General de la República, es ahí donde el presidente se equivoca.

En los siguientes días se resguardará el uso político de la Procuraduría, en eso hay consenso entre los ciudadanos, los empresarios, activistas e intelectuales. Y Enrique Peña Nieto lo entendió, como entendió el enojo público con la visita de Donald Trump. Eso no significa que disminuirá el cerco en contra de Ricardo Anaya.

Ante el acoso, ¿crecerá Anaya lo suficiente para disputarle la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador? No. Su descrédito lo derrumba. ¿Quién abandera el cambio? ¿Ricardo o Andrés Manuel? Lo probable es que Ricardo deje de ser opción. El problema para el PRI es que, ante la ventaja de López Obrador, José Antonio Meade en este momento tampoco es opción de victoria.