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Staff
mayo 24, 2018, 9:01 am

Las autoridades estatales endurecieron la vigilancia en los tres centros penitenciarios de Nuevo León, para evitar futuros brotes de violencia como sucedió a principio de este año.

Extraoficialmente trascendió que el objetivo es recuperar el control total de los penales, para evitar que sean manejados por grupos de la delincuencia organizada.

Aunque las autoridades estatales negaron que se estén realizando operativos, en los accesos a los penales se pudo apreciar un gran número de unidades de Fuerza Civil.

Al parecer el gobierno del estado pretende realizar los operativos de revisión en forma discreta, para evitar que los familiares de los internos se manifiesten afuera de los centros de rehabilitación.

La movilización policiaca se realizó en el cereso de Cadereyta, Penal del Topo Chico y Cereso de Apodaca.

Los uniformados están realizando inspecciones en los perímetros, celdas, instalaciones de seguridad interna y externa de los centros penitenciarios.

En los últimos meses, se han registrado hechos violentos dentro de los penales, que pusieron a Nuevo León en la lista roja a nivel nacional.

Entre ellos una masacre en el Penal del Topo Chico, donde murieron 52 internos y 12 resultaron lesionados.

En esta ocasión eran dos grupos de la delincuencia organizada, que se disputaban el control del lugar para la venta de bebidas alcohólicas, celdas privilegiadas y hasta visitas conyugales no autorizadas.

Los hechos causaron el cese y consignación de tres jefes del penal.

Un hecho similar se registró en el Cereso de Cadereyta, donde el enfrentamiento dejó un saldo de 51 reos muertos y 8 lesionados de gravedad.

En esta ocasión dos de los internos fueron calcinados.

Mientras que un tercer motín se registró en el Cereso de Apodaca, cuando fueron asesinados 44 internos y otros 30, perteneciente a un cartel de las drogas, escapó.

Por lo cual, se tomó la determinación de buscar tomar el control de los penales.

Entre las medidas, colocaron filtros más rigurosos en las visitas familiares para evitar la introducción de drogas.

También control total en la zona de talleres, para evitar que los internos fabriquen puntillas de acero para cometer crímenes dentro del mismo penal.

Así como el traslado a otros penales de los líderes de reos, que pretendan tomar el control de los centros penitenciarios.

// El Porvenir