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El objetivo era homenajear al fiscal Alberto Nisman, este miércoles que se cumplió un mes de su deceso. La marea humana resistió la fuerte tormenta que se desató sobre esta ciudad colapsada por el silencio, y que no impidió que todo se transformara en la mayor protesta antigubernamental en 12 años de kirchnerismo.
Staff
febrero 19, 2015, 6:44 am

marchabairesnisman-int

El objetivo era homenajear al fiscal Alberto Nisman, este miércoles que se cumplió un mes de su deceso. La marea humana resistió la fuerte tormenta que se desató sobre esta ciudad colapsada por el silencio, y que no impidió que todo se transformara en la mayor protesta antigubernamental en 12 años de kirchnerismo.

Más de 400 mil personas, según la Policía Metropolitana, marcharon desde el Congreso hasta la Casa de Gobierno, sin banderas ni consignas partidarias. Sólo con su paraguas, que dieron un toque más dramático a la marcha, y una sola demanda que se repitió por momentos para interrumpir el estruendoso silencio: “Justicia”.

Con la ex esposa de Nisman, la juez Susana Arroyo Salgado, y sus hijas y su madre, al frente de una camioneta. Y con los fiscales y el dirigente de los empleados judiciales, Julio Piumato, en la primera fila de la marcha, una multitud bloqueó la Avenida Mayo desde temprano y hasta bien entrada la noche, cuando se pidió un minuto de silencio en memoria del fiscal Nisman “y que apoyemos a su familia”.

“Hay silencios que dicen más que mil palabras y muertos que denuncian más que muchos testigos. Acá no estamos para ponerle límites a nadie sino para recordar a un hombre y pedir justicia”, explicó Raquel Sotile, de 56 años, vecina del barrio de Flores, mientras caminaba lentamente bajo de la lluvia con dirigentes políticos que, sin hacer declaraciones, se mezclaron entre la gente.

La referencia de la mujer obedecía a que más temprano, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en la central termonuclear de Atucha, dijo que “a este gobierno no le marca la cancha nadie…” y calificó a Argentina como “un país con ovarios…”. Y ovarios parecen haber sobrado porque la mayoría de las personas que marchaban era mujeres, y ya maduras como la presidenta. “Claro que somos un país con ovarios para reclamar y para pelear contra las injusticias”, justificaba Helena Cuneo, 53 y madre de cuatro hijos.

Las advertencias de funcionarios del gobierno de que podría haber violencia quedaron desmentidas a lo largo de un kilómetro de marcha y de otras convocatorias, donde como aquí sólo se leía “Marcha del Silencio” y se escuchaba el pedido de Justicia. En ellas también había largas filas de caminantes y tuvieron lugar en las principales ciudades de todo el país.

Sólo el funcionario del gobierno Alex Freire publicó en Twitter una referencia a la lluvia que se desató en los momentos que la gente marchaba: “Néstor (Kirchner) hace pis”, lo que desató las críticas de todos los sectores sociales y políticos.

“En 12 años de gobierno, el kirchnerismo había soportado actos de protesta pero nunca uno tan grande ni tan opositor como este”, sostuvo el analista Nelson Castro.

Pasó la marcha por Nisman que tanto inquietó al gobierno y la investigación sobre su muerte sigue llena de sombras. Lo que quedó de la jornada de la protesta es que hay en la sociedad argentina todavía un espíritu claro por salir a protestar contra la impunidad y contra la mala praxis política de un gobierno.

Por eso, esporádicamente se escuchaba algún grito de “Andante Cristina” que puede sonar destituyente a los oídos de la presidenta y de sus acólitos y de hartazgo para buena parte de la sociedad que este miércoles salió a quejarse y a reclamar en silencio.

Entretanto, la presidenta insistió en su reclamo a Estados Unidos e Israel para que no se entrometan en asuntos internos de Argentina, sin ofrecer detalles sobre ese supuesto accionar. Estados Unidos ofreció el martes ayuda a la investigación de la muerte de Nisman. Una vocera de la embajada israelí se negó a hacer declaraciones sobre lo dicho por Fernández.

Cifras

400,000 PERSONAS. Participantes en la marcha de ayer para rendir homenaje al fiscal Alberto Nisman, según la estimación de la Policía Metropolitana de Buenos Aires.

// El Universal