La Carpeta:
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Por otra parte, cada crítico, como lo es Krauze de AMLO, puede apoyase en el método y la referencia que más quiera para sustentar sus críticas. Pero también, por salud democrática, o por mero prurito intelectual, o simplemente por ganas de joder (que también es válido), el crítico merece ser criticado.
Eloy Garza
enero 9, 2019, 7:43 am

El ensayo de Enrique Krauze “El presidente historiador”, publicado en Letras Libres (Enero / 2019), pasa revista a los libros que Andrés Manuel López Obrador ha escrito sobre la historia de México. Sin embargo, aunque bien informada y con argumentos más o menos sólidos, la critica de Krauze presenta tres errores fundamentales: error de método (tomado de Octavio Paz), error de referencia (Daniel Cosío Villegas) y error de conclusiones. Cabe señalar, por cierto, que a mí tampoco me gustan los libros de AMLO y que con tres que le leí, no me quedaron ganas de leer los demás.

Primero, abordemos el método. El enfoque que Krauze aprendió de Paz (que ciertamente no era un historiador académico) para analizar una idea, un personaje o una corriente literaria, a partir de “contrastes” funciona bien cuando el analista es un intuitivo extraordinario como Paz. Nuestro Premio Nobel comparaba una ideología frente a otra, a Oriente frente a Occidente, a López Velarde frente al simbolismo francés, al romanticismo frente al modernismo, a Tamayo frente al muralismo mexicano, a la idea del progreso frente a la idea del eterno retorno, etcétera. Cotejo y confrontación. Por eso tituló sus obras con imágenes contrastantes, a las que era tan afecto: ¿Águila o sol? Piedra de sol, Las peras del olmo, El arco y la lira, Conjunciones y disyunciones, El mono gramático. Y así.

Krauze, siguiendo el método de Paz, contrasta los libros de López Obrador con los libros de don Daniel Cosío Villegas. Ese contraste es un callejón sin salida en la crítica de Krauze. Es un abuso del análisis. Es comparar peras con olmos. Krauze advierte de que en uno de sus libros, AMLO “dedica menos de cinco páginas al período –La República Restaurada– al que don Daniel dedicó 979”. Es decir, AMLO es un mal historiador porque no llega a las mil páginas del otro, que sí era historiador profesional (porque a eso se dedicó don Daniel casi toda su vida).

Entrando de cuerpo entero en esa comparación forzada (la obra escrita de don Daniel frente a la obra escrita de AMLO), Krauze acusa al actual mandatario de condenar categóricamente el Porfiriato. Esto lo delata, según Krauze, como un mal historiador. Pero recordemos que Vito Alessio Robles y José González y González y un largo etcétera, también condenaron el régimen de Díaz en sus libros de historia. ¿Eso los hace malos historiadores? En cambio, ¿es mal historiador don José C. Valadés porque en uno de sus libros justificó algunas políticas del Antonio López de Santa Anna?

Krauze plantea una pregunta injusta y arbitraria: “¿se reconocería don Daniel en este libro combativo del nuevo presidente de México?” Y sólo se responde que no, que “probablemente lo habría clasificado como un ejemplo más de la vieja y maniquea historia oficial”. Pues sí, como también otros historiadores profesionales acusaron a la inversa a Cosío Villegas (comenzando por su discípulo José González y González) de hacer análisis fríos y sin sustento psicológico de los personajes de la historia.

El punto es que entre los estudiosos no hay referencias únicas o inamovibles. Porque de la misma forma podríamos plantearnos: ¿se reconocería José Fuentes Mares en el libro de AMLO? ¿Y Edmundo O'Gorman? ¿Y Enrique Florescano? ¿Y Adolfo Gilly? ¿Y Álvaro Matute? ¿Y el que más quiera el lector, a cuya corriente y escuela se adscriba?

Krauze concluye que la “incomprensión de López Obrador sobre la República Restaurada es contraria al espíritu de Cosío Villegas”. De ahí que, como a don Daniel no le hubieran gustado los textos históricos de AMLO, este último es, además, un mal liberal, entre otros motivos, porque en contraste, don Daniel sí era un auténtico liberal. ¿Será?

¿Es el mismo don Daniel que se atrevió a compartir la recomendación de José Fuentes Mares de “confiar en el próximo presidente de la República”? ¿Es el mismo don Daniel que escribió poco antes de morir que “se debe seguir ese llamado porque nada ni nadie podrá evitar que el candidato del PRI se siente en la Silla y porque el hombre y el pueblo que pierden la esperanza, desesperan y entonces caen en remedios equivocados, digamos la violencia” (La Sucesión: desenlace y perspectivas)?

A todos nos debería quedar claro, incluyendo a Krauze, que no hay liberales puros ni duros. Todos tendrán asegunes, claroscuros y muchos, cola que les pisen. Hasta los más laureados (ya después contaré algunos chismes sobre don Daniel y su forma de agenciarse recursos personales del gobierno en turno). Por otra parte, cada crítico, como lo es Krauze de AMLO, puede apoyase en el método y la referencia que más quiera para sustentar sus críticas. Pero también, por salud democrática, o por mero prurito intelectual, o simplemente por ganas de joder (que también es válido), el crítico merece ser criticado.

Mañana le seguimos con el análisis del ensayo de Krauze.