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El grito de Josefina Vázquez Mota apremia a la Macroplaza panista a votar el domingo: “¡Es ahora… o nunca!”, y al repetir la consigna, la multitud callada escucha un timbre de urgencia en la voz de la candidata: “¡Es ahora… o nunca!”.
Staff
junio 27, 2012, 5:46 am

El grito de Josefina Vázquez Mota apremia a la Macroplaza panista a votar el domingo: “¡Es ahora… o nunca!”, y al repetir la consigna, la multitud callada escucha un timbre de urgencia en la voz de la candidata: “¡Es ahora… o nunca!”.

La cuenta regresiva que marca el final de la campaña va más aprisa, es inexorable. Faltan menos de 24 horas, y habla ante una multitud que la observa y, en gran parte, permanece pensativa, atenta, y en pocas ocasiones responde con la energética porra en que se han fundido mujeres y hombres a lo largo y ancho del país: “¡Josefina! ¡Josefina!”.

Esta, la penúltima tarde, cuando sólo una encuesta propia la ubica atrás de Enrique Peña Nieto, pero no al “par de puntos” que había dicho un día antes, se olvida de bailar en el templete y luego se recuerda hacerlo y salta un poco, y su sonrisa es franca, grande. Toma una bandera de México, la cual, sin embargo, muestra el escudo de cabeza.

Enorme plaza ésta. Ya estuvo López Obrador. Y este miércoles el cierre de Peña será aquí. Los panistas ocupan hoy la explanada, con sus clases populares y clases medias juntas, pero no revueltas.

Gustavo Madero, el presidente del PAN, dice unas palabras, como de animador desganado, desprovisto de alguna idea de lo que significa la candidatura de Vázquez Mota, y rápido suelta el micrófono.

La multitud está en calma, y escucha en esa actitud a Vázquez Mota. Agita banderas que cubren la Macroplaza y sobran empaquetadas y muchas quedan tiradas en el piso.

Menciona al presidente Felipe Calderón, y la gente como los toros mansos, espera otro pase. Y la garganta que tiene seca se raspa y le sale un chisguete. Pero nadie hay en su staff y parientes que se acomidan a llevarle un poco de agua.

La plaza está en calma, faltó carburar los ánimos para estar en el ambiente de una campaña.

// El Universal