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Mientras sus compañeros rendían pleitesía a Jesús Navas, Gerard Piqué olvidó la eterna disputa entre los colosos del futbol español y se fundió en un emotivo abrazo con Íker Casillas.
Staff
junio 19, 2012, 7:59 am

Mientras sus compañeros rendían pleitesía a Jesús Navas, Gerard Piqué olvidó la eterna disputa entre los colosos del futbol español y se fundió en un emotivo abrazo con Íker Casillas.

Es el efecto que genera caminar al borde del abismo y salir con vida. La mágica jugada firmada por el volante del Sevilla (88’) abrió las puertas del cielo a una selección que conoció el infierno durante varios minutos.

No quedó atrapada gracias a ese ángel vestido de amarillo, cuya figura se agigantó cuando Ivan Rakitic apareció sin marca en el área del actual campeón mundial. Fracción de segundo que se hizo eterna para los miles de aficionados a la “Furia Roja” que asistieron con la certeza de que verían otro concierto coronado con una victoria.

Los dirigidos por Vicente del Bosque les cumplieron a medias, pero con la parte más importante. El agónico 1-0 bastó para clasificar a los cuartos de final de la Eurocopa, como punteros del Grupo C, aunque el férreo representativo de Croacia logró ponerlos frente al miedo.

Experimentaron esa terrible sensación en cada ataque balcánico. Todos menos Casillas, quien no sólo confirmó su estatus de figura. Demostró por qué es uno de los líderes en un equipo que suele enamorar con su estilo a lo Barça.

Los genios de bolsillo catalanes tienen en David Silva y Navas a sus complementos ideales. Una jugada de otro partido resolvió todo.

El triunfo de Italia, combinado con el transitorio 0-0 entre españoles y croatas, presionó a los monarcas del planeta, quienes carecieron de precisión...

Hasta que Césc Fábregas se contagió del temple presumido por su arquero. Relegado a la banca para hacer un lugar en la alineación a Fernando Torres, el “duende blaugrana” sacó de la chistera el truco esperado. Resquebrajó a la ordena zaga rojiblanca con el sutil pase que dejó a Andrés Iniesta y Navas frente al meta Stipe Pletikosa. El resto fue rutina para ambos.

Los minutos de zozobra quedaron enterrados en el olvido, al igual que los dos claros penaltis —en favor de los croatas— no señalados por el silbante Wolfgang Stark.

Sepultados por casi todos, menos los perjudicados, quienes se desplomaron tras la rúbrica de Navas. El campeón mundial y europeo sigue vivo, aunque no se ve tan saludable.

Italia avanza con mínimo esfuerzo

Italia siempre parece quedar a deber. Así, con el mínimo esfuerzo, avanza a costa de Irlanda, al que vence 2-0, y no deja de ser ese eterno candidato al título, más allá de guardarse, al extremo de la desesperación, en el Municipal Stadium, donde los “Azzurris” clasifican en la segunda posición del Grupo C.

Desde el primer minuto, Antonio di Natale y Daniele De Rossi se juntan, afanados en hacerle daño a Shay Given. Mas luego el conjunto italiano opta por la paciencia y en esa tarea parece como si no hubiera nada en disputa.

Al minuto 10, Antonio Cassano proyecta un servicio que el meta rechaza para mantener el empate sin goles.

Inalterable, el cuadro que dirige Cesare Prandelli se aplica en la marca, convencido de la apuesta irlandesa al contragolpe. Así, en el 25’, Claudio Marchisio demuestra su jerarquía en un lance defensivo.

Cinco minutos después, los italianos comienzan a demostrar su juego. Un aviso para lo que vendría después. Di Natale recibe, luego de una maniobra ofensiva en equipo. El artillero remata de media vuelta, pero Sean St Ledger desvía con el hombro para mantener la igualada sin goles.

Sin embargo, al 35’, muy al característico estilo de Italia, se abre el panorama. En el cobro de un córner ejecutado por Andrea Pirlo, Cassano cabecea y aunque Given desvía, el esférico sacude las redes. Es el 1-0, más que suficiente.

La tarea, en el complemento, es conservar la ventaja y generar alguna acción que les permita manejar el partido.

Los intentos se dan, como el ensayo de Di Natale que escupe Given (54’) o el disparo de volea de Marchisio que se va muy cruzado de la portería. Y aunque la reacción irlandesa no llegaba, no dejaba de ser peligroso mantener la mínima diferencia en el marcador.

En la agonía del encuentro (89’), Italia, al fin, da la puntilla. Mario Balotelli asegura el boleto al prender el esférico de espaldas al marco, luego del cobro de un tiro de esquina.

Sí, las dos jugadas precedidas del córner. Y es que Italia, muy a su estilo, ya está en cuartos final.

El Heat debe demostrar que aprendió del pasado

Hace justamente un año, el Heat de Miami se puso arriba 2-1 en las Finales de la NBA y parecía que la receta de unir tres estrellas para cocinar un cetro estaba por cuajar, pero los Mavericks de Dallas le dieron un toque agrio al final porque ganaron tres encuentros en fila y dejaron a LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh con las ganas de un título.

Ahora, James, Wade y Bosh están de nuevo en unas Finales, con la misma diferencia, pero ante un potente Thunder de Oklahoma City que no se rendirá fácil.

Es por eso que el encuentro de este martes por la noche en la American Airlines Arena de esta ciudad es clave.

Si Miami gana, evitará que se repita la historia y se pondrá a un triunfo del título con tres partidos por delante.

Si el Thunder prevalece, el momento podría cambiar y dos de los siguientes tres partidos serían en Oklahoma.

“En el cuarto juego del año pasado llegamos con ventaja al cuarto periodo, pero empezamos a aflojar a la defensiva y se nos escapó”, dijo Wade luego de la práctica de este lunes. “Creo que somos un equipo diferente”.

Gran parte de esa diferencia es el cambio de roles entre Wade y James. El año pasado, LeBron tomó un rol secundario y dejó el protagonismo a un lado.

Esta temporada, los papeles se han invertido y James, quien promedia 30.3 puntos y 10.3 rebotes por encuentro, ha asumido el rol de líder buscando borrar los tormentosos recuerdos del año pasado.

“Claro que desde ese día es algo con lo que hemos cargado. Pero somos un equipo diferente al del año pasado cuando íbamos 2-1 arriba. Somos un equipo totalmente diferente”, reiteró James. “Ahora sabemos lo que se necesita para ganar y hemos usado esa derrota como motivación y lo seguiremos haciendo”.

James, quien se autoproclamó como el Rey antes de pisar una duela NBA, está buscando ganar el primer título de su carrera en las que son sus terceras Finales. Con Cleveland, los Spurs de San Antonio los barrieron y el año pasado vino la debacle ante los Mavericks en una serie en la que LeBron falló en los últimos cuartos.

Antes de que pueda lograrlo, James y el Heat debe dar un golpe de autoridad esta noche ante el Thunder que en el segundo juego cayó sólo por dos puntos y en el tercero tuvo una delantera de 10 unidades que se evaporó en el tercer periodo.

“Hemos estado peleando con ellos en cada encuentro, no los veo como un equipo superior”, dijo el delantero Serge Ibaka. “Nosotros sabemos que el encuentro es como un séptimo juego, no podemos perder”.

Ibaka tiene razón

Históricamente, los equipos que se han ido abajo 1-3 en series de Playoffs se han levantado sólo ocho ocasiones en 186 oportunidades y por si fuera poco, desde 1956, un equipo abajo por esa diferencia sólo ha forzado un sexto juego en el 38 por ciento de las ocasiones.

“Con San Antonio nos pusimos abajo 2-0 y todos decían que la serie se había terminado. Pero yo conozco a los muchachos, siempre nos recuperamos bien y ahora lo volveremos a hacer”, dijo el entrenador del Thunder, Scott Brooks.

“En las dos derrotas hemos tenido oportunidades, pero hemos cometido errores atípicos que nos han costado en demasía, tenemos que corregirlos de inmediato”.

// El Universal