La Carpeta:
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A nadie conmueven sus desplantes de victimización. Antípoda de nuestros grandes legisladores, sus formas deforman, carecen de contenido. Ojalá el buen Gerardo recapacite y deje de litigar y abusar en amistosas tribunas.
Jose Jaime Ruiz
septiembre 4, 2018, 2:12 pm

Gerardo Fernández Noroña no es un demócrata, es un agitador, ni siquiera llega a ser, como lo fue Ernst Jünger, un anarca: “Soy anarca; no porque desprecie la autoridad, sino porque la necesito. Del mismo modo no soy un no creyente, sino un hombre que demanda algo en lo que merezca la pena creer.”

Protagonista de sí mismo, Fernández Noroña ha sobrepasado sus tareas periodísticas para acarrear agua a su molino mediático. No se vale. No se vale usar a un medio tan importante como SDPnoticias para dirimir sus diferencias políticas con Porfirio Muñoz Ledo y con Martí Batres. Y, sin embargo, si ellos le quieren contestar –no son tan ingenuos– que lo hagan.

Sostengo que Batres y Muñoz Ledo se equivocaron al no expresar su desacuerdo contra los empujones a Fernández Noroña. Catilina de quinta, Gerardo se pretende rebelde y sólo hace el ridículo. Conspira contra la Cuarta Transformación. Repito, Porfirio y Martí se equivocaron al no intervenir verbalmente para evitar los empujones a Gerardo. Hasta ahí.

Mi asunto es otro. Legislador, la tarea de Fernández Noroña debe suscribirse a eso, a legislar desde la cámara, no a litigar desde SDPnoticias. Para eso tiene ya una tribuna y esta tribuna podría ser utilizada para la res pública, no para sus espectáculos autocomplacientes.

Esto debe de entenderlo Gerardo. Hay de tribunas a tribunas, autopromoverse como el paladín de la nueva república no le queda. Ni Martí Batres ni Porfirio Muñoz Ledo lo van a pelar, Fernández Noroña se equivoca de adversarios. Venezolanamente excesivo, la patria que busca no está en Suramérica, está aquí.

A nadie conmueven sus desplantes de victimización. Antípoda de nuestros grandes legisladores, sus formas deforman, carecen de contenido. Ojalá el buen Gerardo recapacite y deje de litigar y abusar en amistosas tribunas.