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López Obrador es presidente también gracias a los medios de comunicación y por simple lógica deberá endurecer su posición frente a ese poder so pena de que igual lo destruyan en cuanto descubran que todas las reformas de Peña continuarán al dedillo.
Carlos Chavarria
julio 11, 2018, 6:56 am

Claro que chamaquearon a los partidos de más prosapia, a los de más experiencia, que ahora resultan ser los más ingenuos. Pero no fue con la elección o las campañas electorales, fue desde que llegó Peña Nieto a la presidencia. Los debilitó su lejanía de la sociedad y su indiferencia ante el descrédito que era más que evidente.

El desencanto inició con el PAN de Fox y continuó con un sexenio gris manchado de sangre con Calderón y un PRD dividido y sin ángel alguno, por eso regresó el PRI a la presidencia.

Parece que nadie vio venir los 12 años de campaña electoral de AMLO. Ni el PRI ni el PAN, nadie se dio cuenta de cómo “sin recursos económicos” poco a poco construyó su “movimiento”. Eso sí, los medios de comunicación bien que le daban espacios suficientes para sembrar su discurso antagónico generalista que lo convirtió en “la opción”.

Calderón se la pasó sus seis años luchando contra las drogas y peleando contra todos los gobernadores por su escatimado apoyo a “su” lucha en vano contra una sociedad narca y gobiernos corruptos.

No sé si Peña Nieto concentraba todo el poder, pero su gabinete nunca se le vio trabajar por ninguna parte.  Todos los golpes le llegaban al presidente y sus ministros se volteaban para otro lado, sobre todo el del Gobernación.

Si se sabe que la precampaña empieza al día siguiente de la elección, ¿dónde estaba el PRI una vez pasada la elección de Peña Nieto? Para empezar, nunca se sacudieron el confeti del triunfo y se dedicaron a minar el gobierno de su presidente.

Peña Nieto toma la difícil decisión de empezar la negociación e implantación de las reformas estructurales, con tan mal tino que la primera es la de telecomunicaciones, que golpeaba con severidad a las televisores de moda y a los mas ricos de México. Mala cosa, dejo vivos a los peores aliados de un presidente.

Nunca se había visto un presidente tan mal preparado para un paso tan trascendental como las reformas que promovió. Todo lo asumió el presidente. La tibias defensas de sus subordinados hablaban de una traición callada, lenta, calculada y letal. La Gaviota y su Casa Blanca no fue sino el disparador justificatorio para destruirlo todo.

López Obrador es presidente también gracias a los medios de comunicación y por simple lógica deberá endurecer su posición frente a ese poder so pena de que igual lo destruyan en cuanto descubran que todas las reformas de Peña continuarán al dedillo.