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A pesar de vivir en pleno Siglo XXI, no dejan de sorprenderme las múltiples y variadas formas que los delincuentes encuentran para embaucar a los incautos, ya con una venta simulada o con las extorsiones telefónicas.
Francisco Tijerina
febrero 26, 2015, 4:54 am

PacoTijerinaok

“No sólo los políticos; también los rateros comunes cometen fraudes”. // Yomero

Todos sin excepción, en algún momento de la vida, hemos sido víctimas de un fraude de menor o mayor cuantía. La confianza, la oportunidad de hacernos de un bien a un precio accesible o el poder realizar un excelente negocio, nos deslumbran y caemos en la trampa.

A pesar de vivir en pleno Siglo XXI, no dejan de sorprenderme las múltiples y variadas formas que los delincuentes encuentran para embaucar a los incautos, ya con una venta simulada o con las extorsiones telefónicas.

Pero, ¿cómo dudar si el supuesto vendedor es una empresa con el prestigio de CEMEX?

Desde hace meses una banda de ladrones se dedica a anunciar en distintos sitios de Internet la venta de automóviles y camiones usados que supuestamente pertenecen a compañías de renombre, a precios de remate. Los interesados marcan a un número celular en donde les brindan la información de marca y modelo del vehículo y les piden depositar un anticipo en una cuenta bancaria y después de ello pasar a recoger la unidad a las oficinas de la empresa con la ficha del depósito realizada y el resto del pago. Todo es un ardid.

Los afectados suman ya a más de un centenar, principalmente en los estados de Nuevo León y Querétaro y es tal la magnitud y preocupación de la cementera que ayer emitió un comunicado advirtiendo que se trata de un fraude realizado por una banda de delincuentes.

En el texto se señala que “CEMEX no vende automóviles o camiones al público en general y dicha actividad comercial no está autorizada directa ni indirectamente por CEMEX, por lo que se recomienda hacer caso omiso de estas ofertas para evitar ser víctima de fraude. Para mayor información, se puede llamar al teléfono 01-81-8328-3000”.

Lamentablemente las víctimas se dejan llevar por el canto de las sirenas y la posibilidad de hacerse de un buen vehículo a un bajo precio.

Como siempre, la mejor recomendación es: si es demasiado bueno, demasiado bonito y demasiado barato como para ser cierto, dude y mejor investigue bien.