La Carpeta:
1 de 10
 
A momento que de facto violentan a la OMC y todos los acuerdos que los mismos norteamericanos propusieron y firmaron no solo están debilitando su economía, sino exponiendo al mundo a un retroceso mayúsculo del que nadie saldrá bien librado.
Carlos Chavarria
junio 4, 2018, 4:16 pm

Todo tiene un origen y lo que está haciendo Donald Trump no debiera sorprendernos, es la resultante de algo inacabado que se llamo el “Consenso de Washington”.

En los 80's del Siglo XX las crisis económicas recurrentes a las que ningún país estaba inmune, incluyendo a los EEUU y el nefasto gobierno de James Carter, indujeron a buscar un marco doctrinario y estratégico para dirigir las economías de los países emergentes, los cuales siempre eran el eslabón mas débil de las cadenas productivas.

Cuando el economista del Institute for International Economics John Williamson acuñó el concepto y e nombre del Consenso de Washington nunca se imaginó que fuera el gobierno de EEUU el que primero lo rompiera.

El Consenso de Washington prescribía 10 medidas que deberían ser aplicadas por todas las economías, pero en especial las grandes deudoras, como mecanismo para asegurar la estabilidad económica y mayores garantías para la recuperación de los créditos y flujos de capital Norte–Sur.

Las reglas del consenso formaron la parte central de las renegociaciones de las deudas de los países que como México estaban muy apalancados.

Los 10 apartados son: disciplina fiscal de los gobiernos, eliminación de subsidios directos, reforma fiscal, tasas de interés reales fijadas por el mercado, tipos de cambio competitivos, liberalización del comercio mundial, libre flujo de capitales, privatización de empresas de propiedad estatal, desregulación, y reforma jurídicas enfáticas en el respeto a la propiedad. ¿Les suena familiar?.

El TLC y todos los acuerdos multilaterales de comercio, así como las reformas salinistas y hasta nuestros días hablan de que México  cumplió con los acuerdos de renegociación de sus deudas y en general hizo la tarea que le correspondía.

Lo que acaba de hacer Trump al imponer aranceles a diversos productos y países pero en especial a Canadá y México va mas allá de violentar lo que ellos mismos propusieron para mantener el circuito monetario mundial operando. No huelga el recordar que los 8 países más ricos (el Norte) no serian  nada sin la estabilidad de los países endeudados (el Sur).

A momento que de facto violentan a la OMC y todos los acuerdos que los mismos norteamericanos propusieron y firmaron no solo están debilitando su economía, sino exponiendo al mundo a un retroceso mayúsculo del que nadie saldrá bien librado.

Desde su implantación hubo voces críticas en los EEUU que alertaban del riesgo que implicaba el que los americanos no pudieran mantener su tasa de productividad a pesar de la enorme holgura que les daría la caída del Muro de Berlin y el Pacto de Varsovia.

A pesar de que la respuesta real a las medidas impuestas por el consenso ha sido dispareja, muchos países, entre ellos México y Canadá, fueron capaces de aprovechar sus ventajas competitivas y comparativas con otros, pero la pobreza continua siendo un problema endémico para las economías del cono sur.

Los peores augurios de los críticos del consenso, como Noam Chomsky, se han cumplido y el acuerdo solo ha convertido a la mano de obra laboral fuera de los EEUU en un recurso explotable, fácil y barato para las grandes compañías transnacionales, sin resolver el problema del crecimiento del mundo y por lo tanto de la generación y distribución de capital.

La izquierda y el proteccionismo con estas medidas de “trumponómicas” acaban de recibir un energización gratuita e inesperada sobre la que solo se puede aconsejar prudencia hasta en tanto no se determinen las posiciones del resto del Grupo de los 8.