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En este sentido, observamos que el mayor problema de las últimas semanas es la conjunción de una economía global deprimida y la incertidumbre que ha provocado volatilidad en los principales indicadores y monedas.
Staff
junio 27, 2012, 10:38 am

Juan Sebastián Musi Amione*

EL UNIVERSAL

Como hemos visto los últimos meses, el panorama económico y financiero no ha sido favorable, al corto o mediano plazo. Este artículo pretende tocar los puntos más sensibles en un contexto de bajo crecimiento económico e incluso recesión en Europa.

En este sentido, observamos que el mayor problema de las últimas semanas es la conjunción de una economía global deprimida y la incertidumbre que ha provocado volatilidad en los principales indicadores y monedas.

Ante ello, es necesario que al menos haya estabilidad financiera y para alcanzarla existen tres temas de suma relevancia:

Primero: Europa.— A nuestro parecer está sobre diagnosticada, sabemos cuáles son sus problemas, debilidades y necesidades; sin embargo, no se ha actuado en consecuencia por diversas razones que impiden a la Unión Europea funcionar como tal. Concretamente, se requiere de una banca central mucho más proactiva y menos reactiva, entrando decididamente a la compra de deuda soberana de los países más apalancados, específicamente Italia y España. También se necesita una política económica más relajada, que reduzca las tasas al 0.5% o 0.25%.

Respecto al Fondo de Estabilidad Europeo y el Fondo Monetario Internacional, es necesaria su intervención para rescatar la deuda soberana y el sistema financiero de los países más vulnerables. En un marco idóneo convendría la emisión de eurobonos, además de devaluar al euro para hacer más competitiva la economía europea y al mismo tiempo abaratar el turismo de esos países. Lo aquí expuesto no puede lograrse sin unidad fiscal, es decir: déficits parecidos, al igual que recaudaciones, tasas impositivas y una base de contribuyentes también similares. Es necesario que todos los países involucrados opten por una política económica más austera: mayores impuestos, menos beneficios a los desempleados, elevar el rango de edad para la jubilación, etcétera.

Segundo: Estados Unidos.— Si bien es cierto que no se encuentra en recesión ni en una situación delicada, sí está creciendo a un ritmo menor al deseado. No hay que olvidar que este país aporta 30% del PIB mundial y por ello es tan importante su desempeño económico, pero es más relevante aún para México, que tiene el 85% de su comercio internacional con esa nación.

Nuestro vecino del Norte puede crecer este 2012 ligeramente arriba del 2.2% pero con ello no estaría generando el número de empleos necesarios para seguir disminuyendo la tasa de desocupación, ubicada actualmente por arriba del 8%; este país requiere generar cerca de 300 mil empleos al mes para recuperar los perdidos en la crisis del 2008 y lograr una tasa de 5% en el mediano plazo. Para dicho fin, tendría que estar creciendo arriba de 3.5%.

No hay que olvidar que habrá elecciones presidenciales en noviembre, y al día de hoy existe un empate técnico entre el Presidente actual y el candidato de la oposición; la reelección de Obama dependerá en gran medida de lo que ocurra en el terreno laboral de aquí a esa fecha, es decir, si la tasa disminuye de 8% las probabilidades de reelección son altas, si la tasa se va hacia el 9% sería muy probable un triunfo Republicano.

Esta potencia ya ha hecho bastante por reactivar la economía, de la misma forma que en estas fechas ha anunciado una tercera ronda de recompra de bonos conocido como QE3, así como la noticia de un periodo de tasas bajas cercano al 0% hasta fines del 2014. Lo único pendiente para que ese país pueda darle estabilidad a su economía es disciplina en el gasto, no seguir abultando el déficit fiscal y la necesidad, en noviembre, de una discusión política madura cuando haya que autorizar el techo de endeudamiento.

Tercero: China.— Es ya la segunda economía más importante del mundo, lleva creciendo arriba del 10% consistentemente en los últimos 20 años; y en este 2012 registrará una dramática desaceleración al crecer 7.5% —un crecimiento ejemplar para la mayoría del mundo pero no para China—. Sin embargo, en los últimos meses su banca central ha venido relajando sustancialmente la política monetaria a través de bajas de tasa de interés y parece que éstas ya han surtido efecto, por lo que podrían provocar el regreso a la senda del crecimiento a niveles cercanos o superiores a 8%.

El contexto, comentaba en un principio, no es halagador ni favorable, pero en un entorno de bajos crecimientos, la inestabilidad se podría reducir dramáticamente.

Comentarios: jmusi@finamex.com.mx

* El autor es presidente del Comité Técnico Nacional de Intermediación Financiera y Bursátil del IMEF.