La Carpeta:
1 de 10
 
El presidente de EU, Donald Trump, anunció la posibilidad de un encuentro con el líder norcoreano Kim Jong-Un.
FELIX CORTES CAMARILLO
junio 4, 2018, 11:14 am

El martes de la próxima semana tendrá lugar en Singapur una histórica reunión política: La primera vez que se encuentren cara a cara el Presidente de Estados Unidos con el dueño de uno de los últimos países comunistas del mundo, la llamada República Democrática Popular de Corea, Corea del Norte.

O tal vez no.

En el más puro estilo de su diplomacia de hombre de negocios, Donald Trump anunció pomposamente la posibilidad de ese meeting; luego, en una carta a Kim Jong-Un canceló el encuentro; el viernes pasado, luego de recibir cálidamente en la Casa Blanca a Kim Yong Chol, un renombrado jefe del espionaje norcoreano, volvió a ratificar la cita.

La similitud de los apellidos pudo conducir a una confusión. El apellido Kim, que se pone en la tradición coreana como primera pieza del nombre, es el apellido más frecuente en Corea; el 22 % de los coreanos se apellida Kim. Digamos que es un Pérez cualquiera para nuestros usos; no hay parentesco entre los dos hombres más poderosos de Corea del Norte. Pero de que hay vínculo, lo hay. El jefe de la inteligencia norcoreana acompañó a su jefe a las reuniones con Xi, en Pekín, y a las únicas reuniones con el presidente de Corea de Sur, recientes. Encabezó, además, la delegación olímpica de Corea del Norte en su aparición en Pyongyang.

Todo este asunto es banal. La posible reunión de Kim —el otro— con Trump también lo es. Según el señor Pompeo, secretario de Estado de nuestro vecino, la exigencia de su país es una desnuclearización controlada y comprobable de Corea del Norte. Puesto que Corea del Norte no tiene más que población hambrienta y potencial nuclear fomentado y financiado por China, su ficha de cambio es muy clara. Solamente un programa de apoyo económico para alimentar a los coreanos sería intercambiado por un desarme total. Poco probable.

Tan poco probable como es una postura definida de Estados Unidos. Tal vez los asiáticos no estén tan familiarizados con la cultura tuitera de Donald Trump como lo estamos nosotros. Los mexicanos ya sabemos que depende con qué pie se levanta el Presidente de Estados Unidos para adivinar si está a favor de un Tratado De Libre Comercio con México y Canadá o si amaneció de humor para cancelarlo.

Por eso las esperanzas de que la reunión de Singapur —si se hace— rinda algún fruto valioso. Por eso también las esperanzas de que logremos un acuerdo trilateral del TLCAN benéfico para todos parecen cada vez más lejanas. Especialmente si uno ve los pronósticos electorales.

PILÓN.- A todos nos parece dolorosa y molesta la actitud de Donald Trump en torno a las cuestiones comerciales. No nos damos cuenta de que la política de Estados Unidos ya nos comienza a causar perjuicios en el día a día. Y va a ser peor. El retiro de Trump del Acuerdo de París para proteger nuestro medio ambiente ya comenzó a derretir los glaciares del Polo Norte y a modificar las temperaturas de nuestro ambiente.

Vamos a sudar más.