La Carpeta:
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La molestia en el Ejecutivo es evidente y me pregunto si la respuesta del Gobernador Interino, Manuel González, en el sentido de que “no piensa ser cómplice de los intereses de los partidos” se traducirá en abstenerse de ejercer el veto que tiene sobre uno de los nominados o si de plano les aguará la fiesta y dejará fuera de la terna que enviará de regreso a quien se supone partidos y diputados apoyan: Gustavo Adolfo Guerrero.
Francisco Tijerina
marzo 5, 2018, 6:48 am

“Gobernar es el arte de crear problemas con  cuya solución mantiene a la población en vilo”. // Ezra Pound

Queda bastante claro que en Nuevo León a los partidos, sus dirigentes y principalmente a sus diputados en el Congreso, no se les da eso de la inteligencia y el talento. De otra manera no hubieran desaprovechado la gran oportunidad de cubrirse de gloria y pasar a la historia como demócratas, sobre todo con las elecciones enfrente.

La elección de los fiscales del Sistema Estatal Anticorrupción era un proceso extraordinario para congraciarse con los votantes, pero como de costumbre y gracias a su nula visión echaron todo a perder.

Por mera cortesía política con el Ejecutivo deberían haber dejado pasar en la cuarteta inicial a quien se suponía era la carta del Palacio de Gobierno para Fiscal General, es decir Bernardo González; al cabo que la decisión final siempre será de los diputados, pero no,  diese la impresión que el mensaje a la ciudadanía que pretendían enviar era: “nos valen un cacahuate ustedes y la Administración estatal más”.

Por eso resulta imposible que desde el Palacio de Cantera les aplaudan y lancen loas, porque además su votación para el aún Procurador de Justicia fue una rudeza innecesaria. ¿Qué costaba dejarlo pasar y en la votación final eliminarlo? ¡Nada, pero son muy torpes!

Inexplicable la actuación de los organismos e instituciones que acompañaron y avalaron este proceso. No terminas de entender cómo es que se prestaron para este menjurje que a nadie tiene contento y que está plagado de cuestionamientos y dudas. Infantiles y grotescas resultan las justificaciones que intentan argumentar los involucrados. Al proceso le faltó claridad en el método y mucha inteligencia en las formas para evitar caer en lo que parecía imposible, pero los partidos lo lograron: el evidente acuerdo por debajo de la mesa.

¡Tan fácil que era hacer lo mismo, pero bien hecho, cuidando las formas y con estilo!

La molestia en el Ejecutivo es evidente y me pregunto si la respuesta del Gobernador Interino, Manuel González, en el sentido de que “no piensa ser cómplice de los intereses de los partidos” se traducirá en abstenerse de ejercer el veto que tiene sobre uno de los nominados o si de plano les aguará la fiesta y dejará fuera de la terna que enviará de regreso a quien se supone partidos y diputados apoyan: Gustavo Adolfo Guerrero.

Ante la inconformidad manifiesta de ciudadanos y organizaciones, la respuesta de los diputados está llena de soberbia, tozudez y cerrazón. Tanto Samuel García como Héctor García, de plano nos dicen que el tamal ya está cocido, no hay vuelta atrás y que si no nos parece la ley se puede cambiar para futuras ocasiones, pero para ahorita había sopa de fideo y de jodeo, pero la primera se acabó.

Lo que es necesario investigar con calidad de urgente es el mecanismo mediante el cual un fiscal designado por el Congreso puede ser removido en el ejercicio de sus funciones y no tener que esperar a que concluya el periodo para el que fue electo, porque entonces podría darse la posibilidad de un nuevo acontecimiento sin precedentes, el cese del primer fiscal autónomo de Nuevo León.