La Carpeta:
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Aliados no es sinónimo de socios. En el corto plazo, Castañeda, el Jefe Diego y Santiago Creel consentirán el juego fraudulento, al cabo apunta a la cabeza de su enemigo mortal y terminarán como aliados, no como socios, de Peña. La suerte del joven Anaya, para ellos, es lo de menos. Ya se verá.
Eloy Garza
abril 3, 2018, 6:11 am

Jorge Castañeda amenaza con que está en marcha una elección de Estado. Y si uno cree en las instituciones, no podría menos que estar de acuerdo con el Güero. Bajo la advertencia, eso sí, de que los partidos (sea el PRI o sus opositores), también son componentes del Estado. No hay para donde hacerse. Por supuesto, nadie se presta a engaño: lo que Castañeda quiere decir es que el gobierno de Peña Nieto tiene pensado cometer fraude electoral. Y la amenaza adquiriría ribetes trágicos si no fuera porque el ahora flamante coordinador estratégico de la campaña de Ricardo Anaya, no da detalles ni explicaciones ulteriores de cómo se cometerá dicho fraude. Se brinca a la torera esa información clave.

Cada vez que le tocan el vals del supuesto fraude, Castañeda lo vincula con otra melodía: la polarización social que supuestamente provoca Andrés Manuel López Obrador. Pero en el caso del candidato presidencial de Morena, el académico no lo considera victima de la elección de Estado en curso. Desde Los Pinos han orquestado una campaña de comparación extralógica entre AMLO y Hugo Chávez o incluso Evo Morales. Pero eso no cuenta. La única presa del juego sucio, el único afectado para él, es el candidato del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, que forman la coalición Por México al Frente, Ricardo Anaya.

La evidencia más clara para Castañeda de la elección de Estado, es la embestida de la PGR, el SAT y hasta Notimex en contra de Anaya, que sin duda le restó puntos o al menos lo estancó (quién sabe si irreversiblemente) en las preferencias electorales. ¿Pero qué pasaría si el gobierno federal eximiera de buenas a primeras a Anaya de cualquier responsabilidad penal? ¿Se acabaría la amenazante Elección de Estado? La respuesta para Castañeda es sí. Más porque el candidato presidencial de Peña, el olvidable José Antonio Meade, es pieza de recambio en cualquier arreglo que venga entre Anaya y Los Pinos.

El problema es que se han quemado las naves. Ni Castañeda ni su candidato presidencial podrían sentarse al sol en la mesa de las negociaciones con el gobierno en turno. Las descalificaciones se han pasado de la raya. En un escenario así, lo que resta es sumarse a las acusaciones abiertas y vedadas en contra de AMLO y consentir indirectamente la elección de Estado, si el puntero en las encuestas sigue siendo el candidato de Morena en un par de meses. Aliados no es sinónimo de socios. En el corto plazo, Castañeda, el Jefe Diego y Santiago Creel consentirán el juego fraudulento, al cabo apunta a la cabeza de su enemigo mortal y terminarán como aliados, no como socios, de Peña. La suerte del joven Anaya, para ellos, es lo de menos. Ya se verá.